Las estadísticas no mienten, el país que recibirá Martín Torrijos vive una situación preocupante. La pobreza, el desempleo, la inseguridad y la educación son cuatro patas temblorosas de un Estado que no consigue despegar.
Los antagonismos están muy marcados y la distancia entre los dos extremos de la pirámide social es cada día más grande. Por un lado Panamá cuenta con el centro bancario y comercial más amplio de Centroamérica, y por el otro, la Capital es el territorio con mayor concentración de pobreza extrema, seguida por el conjunto de las comarcas.
La cifra más preocupante que muestran los indicadores es el desempleo. La tasa que en 1991 era de 16.1% y disminuyó a 11.7% en 1999, volvió a crecer en el 2003, instalándose en 13.4%. Las estadísticas no indican nada que la población no conozca y viva a diario; muchísimas personas esperan que el nuevo gobierno logre vencer este doloroso flagelo.
Según la economista Luisa Turolla, este será el gran reto de Torrijos, lograr un crecimiento económico constante de entre el 5% al 7% para reducir el desempleo y, por lo menos, regresar al 11.7% que había en 1999.
A su criterio, la estructura de la economía como está conformada en este momento, ha estado generando una cantidad de empleos insuficiente, que impide incorporar lo nuevo que entra al mercado laboral y lo rezagado, en términos generales.
Coincidentemente, el empresario Juan Plannells consideró que el compromiso del actual presidente es disminuir el desempleo un 2% por año.
Consecuencia lógica de lo anterior es el crecimiento de la pobreza. Los especialistas coinciden en que la amplia brecha o desigualdad de las riquezas representa uno de los problemas más graves que enfrenta el país.
La constante migración a la ciudad de los desempleados de la población rural aumenta considerablemente el nivel de indigencia, porque la pobreza urbana tiende a convertirse con más facilidad en miseria. Y el problema no ha llegado aún a su nivel más grave. Según el Banco Mundial, es posible que en los próximos años una mayor proporción de pobres se concentre en las áreas urbanas de Panamá.
Según la Encuesta de Niveles de Vida (MEF, 1997) y el Banco Mundial (1999), el 56% de los 2.8 millones de habitantes de Panamá vive en áreas urbanas, y la pobreza urbana es de 15% con relación al 64.9% de la pobreza rural, al 95.5% de la indígena y al 37. 3% a nivel nacional.
La pobreza está muy relacionada con el nivel de analfabetismo, y por lo tanto no es extraño que los indicadores más alarmantes se presenten en las comarcas.
Está comprobado que si de educación se habla, en el país hay muchos gastos y pocos logros. Existe una mala distribución de los recursos destinados al sector y notorias deficiencias en el sistema nacional de evaluación, que algunos grupos atribuyen a la falta de profesionalización del ejercicio docente.
La cruda realidad de la educación se muestra claramente en los indicadores de analfabetismo de la Contraloría General de la República de Panamá, en donde las provincias con mayor número de población analfabeta en 1980 eran Chiriquí (39,242), Veraguas (34,480), Panamá (32,510) y Bocas del Toro (12,151). Según el Censo del 2000 de la Contraloría, estas estadísticas no han variado sustancialmente. Actualmente la mayor población analfabeta se concentra en la Comarca Ngöbe Buglé (31,991), Panamá (30,828) y Veraguas (24,515).
Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH), el mayor nivel de analfabetismo en el año 2000 estuvo presente en las comarcas de Wargandí (85.5%), Madugandí (63.7%), Ngöbe Buglé (45.9%), Kuna Yala (38.5%) y Emberá (34.5%), además en las provincias de Darién (21.2%) y Bocas del Toro (16.9%) .
Estos indicadores demuestran que en algunas zonas del país persisten serias carencias en habilidades básicas como la lectura y la escritura, sin entrar a considerar aspectos de mayor exigencia como los planteados por la creciente necesidad de aplicar una educación bilingüe. Todo esto marca grandes diferencias entre las oportunidades de desarrollo individual y capacitación a que pueden aspirar los niños y jóvenes de las diferentes regiones del país.
El cuadro más crítico se complementa con la creciente inseguridad. La delincuencia va ganando terreno tanto en el interior como en la ciudad, donde actualmente operan 75 pandillas que, día a día, se vuelven más violentas.
Los delincuentes son cada vez más peligrosos, frente a una fuerza policial que se ha quedado en el tiempo sin capacitación ni estructuras suficientes para enfrentarlos. Hemos llegado al punto que cada 3 horas y 25 minutos se produce un delito. En el 2002, las muertes violentas crecieron de manera alarmante y mostraron una clara diferencia con los años anteriores. En total hubo 380 casos, es decir más de una por día.
Las violaciones carnales llegaron a 607 durante el 2003, lo que representa más de una por día. Los delitos contra la propiedad que incluyen robos y hurtos treparon de 15 mil 980 en 1994 a 16 mil 545 en el 2003, lo que significa que se registran más de 45 hechos por día. De acuerdo con las estadísticas suministradas por la Policía Técnica Judicial (PTJ), en 1994 hubo 2 mil 783 robos a mano armada mientras que el año pasado se efectuaron 3 mil 395. Esto equivale a un aumento del 21.9%, que convierte a este hecho en uno de los que más crecieron en el país.
Otro elemento asociado al aumento de la delincuencia es el uso de drogas. Sólo en el 2003 se detectaron 1,287 casos de posesión de sustancias prohibidas y 920 por tráfico.
El espejo de inseguridad que vive el país es el resultado, según los expertos, de la falta de una política preventiva y de la profesionalización de la fuerza de seguridad, tarea que corresponderá de manera prioritaria al nuevo presidente.
Juan Plannells
Para el empresario Plannells, el gobierno de Martín Torrijos debe atender el problema del desempleo que es el más grave que tiene Panamá, de modo que se mejore los niveles de pobreza y pobreza extrema que existen. Otro tema que debe tener prioridad es la corrupción, por tal razón se deben tomar las medidas estrictas con los casos para que se investigue y se sancione a los culpables. Además, la educación es un aspecto que requiere modernización , que se logra a través de la capacitación de los profesores y maestros y programas de estudios actualizados.
Genaro López
El sindicalista López señaló que Torrijos va a encontrar un país con un 43% de la población pobre, 26.5% en extrema pobreza, 95% de la población indígena pobre, el 36% de los que laboran no resuelven sus necesidades básicas, un país con una deuda externa que hay que dedicarle un 25% y un desempleo que alcanza cerca de 18%.
López dijo que "no es pesimismo", pero no ve con buena esperanza que puedan resolver los problemas.
Otra situación preocupante es la seguridad social que debe solucionarse a través de propuestas que no afecten a los asegurados.
John Bennett
Para el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), John Bennett, una de sus expectativas es que el gobierno deje de ser un botín político para nombrar a los allegados y seguir inflando la planilla, situación que causa retraso y empobrecimiento.
Dijo que Torrijos debe disminuir la "Corrupción", no únicamente en su sentido más limitado del peculado, sino también del mal manejo de la administración, que es tan dañino como la anterior.
Que se mejore todo el proceso legislativo y se eliminen todos los privilegios innecesarios de esa rama del poder gubernamental.
Andrés Rodríguez
De acuerdo con Rodríguez, el gremio de profesores en Panamá ha estado involucrado en muchas luchas sociales, por tal razón la mayoría de los logros que han obtenido ha sido a través de su propio sacrificio.
Es por ello que su planteo a Martín Torrijos es la necesidad de reestructurar la carrera docente para que responda a la realidad del gremio educativo.
Los docentes deseamos que el próximo gobierno cumpla con lo que se acordó en el diálogo y que el Ministerio de Educación (MEDUC) se depure, ya que la institución hay mucha rosca.
Guillermo Pérez Silva
El reto es que los programas de la Caja de Seguro Social (CSS) se proyecten a futuro y que no sigamos viviendo las consecuencias de una restricción.
Además, la CSS debe modernizarse, ser eficiente, descentralizarse administrativa y financieramente.
Para lograr que sea más eficiente la atención médica, se debe acabar con el gasto anárquico y consumista que tiene la CSS, en donde no hay un verdadero control y racionalización de los servicios que se brindan.
Considero que Torrijos debe trabajar para sanear la Caja y garantizarle a los asegurados panameños una vejez digna.
Carlos Vásquez
De acuerdo con el presidente del Colegio de Abogados, Carlos Vásquez, el gobierno de Martín Torrijos tendrá que enfrentar una serie de retos especialmente dedicados a devolver la credibilidad en las instituciones. Y robustecer el estado de derecho que tiene necesariamente que transitar por un Organo Judicial verdaderamente independiente e imparcial, con una contribución esencial en ese aspecto también de quienes son sus inmediatos colaboradores, la Procuraduría General de la Nación y la Procuraduría de la Administración.