A los hombres se les explica en qué consiste el procedimiento y varios deciden optar por la vasectomía, pero tanto algunos hombres como mujeres prefieren que sea ella quien se opere.
En el catálogo de precios de APLAFA, la práctica de este método registra una donación de B/. 172, aunque generalmente el médico es quien fija el costo, tomando en consideración los ingresos de la persona.
No obstante, según explica Castillo, un hombre con escasos recursos que no puede pagar los 172, puede donar fácilmente 80 balboas. En tanto, para aquellos que no tienen siquiera esa cantidad, son los que llegan a sus manos, para ser estudiados a través de evaluación social.
En la actualidad, APLAFA tiene la ayuda de una empresa que, motivada por su gran conciencia social, dona a esta institución B/. 90 mensuales, costeando una vasectomía por mes, para lo que se considera únicamente a personas con problemas económicos reales y con "paridad satisfecha", es decir, con la cantidad de hijos que quiso tener.
Con la donación de esa empresa sólo se paga el anestesiólogo y el instrumentista, por lo que no hay más ganancia para este centro que el desarrollo de su labor social.
El hombre que tiene seguro social, pero quiere pagar para operarse en APLAFA, puede hacerlo, igual que si es asegurado, pero gana un salario mínimo y tiene muchos hijos viviendo en condiciones precarias, también puede aplicar para la beca.
Corrobora que las principales preocupaciones son que varíe su erección y que no tenga eyaculación, lo que no es verdad.
"La preocupación de muchos es si van a eyacular y claro que podrán hacerlo debido a que el semen está compuesto por el líquido seminal, el líquido prostático y los espermatozoides, siendo estos últimos los que se obstruyen a través de la vasectomía".
Otro de los temores radica en su efectividad, que afirma tiene casi un 100%, citando a la literatura médica que reporta un fallo cada tres mil a cinco mil intervenciones de este tipo practicadas.
Pero el hombre debe estar completamente seguro de hacerlo porque se trata de una cirugía permanente y aunque se puede intentar recanalizar, el porcentaje de éxito no es muy alto y sí es muy costoso.
Entre las ventajas de este método es que es más económica, cómoda y rápida que la de la mujer, añadiendo que sólo se utiliza anestesia local. Tanto es así, que entra al salón de operaciones caminando y a los 25 minutos, tiempo que tarda la cirugía, sale de la misma forma hacia su casa.