De acuerdo con informes del Ministerio de Gobierno y Justicia, fusiles del ejército de Nicaragua, rifles de asalto M-16, Ak-47, granadas de fragmentación, RPG-18 (lanza cohetes), bombas (de 60 y 90 libras) y lanza cohetes antiblindados, son parte del arsenal de guerra que han sido recuperados a través de estos programas.
Los programas tienen la finalidad de disminuir los índices de la violencia que se registra en todo el territorio nacional, ya que el 80% de las armas que se obtiene es ilegal.
Las estadísticas revelan que con las armas ilegales manejadas por menores se ha causado el mayor número de víctimas mortales.
"En este programa de Armas por Comida no se pregunta nada, no se toman fotos, ni mucho menos se indaga cómo fue que la persona consiguió el arma; simplemente se procede a entregarla y retirar el bono. Es la única vía de poder recuperar algo que afecta directamente a la ciudadanía", aseguró Víctor Bernal, de la dirección de Gobiernos Locales.
Muchos de los familiares, abuelos o padres de los portadores de armas ilegales las toman unilateralmente o a escondidas y luego las intercambian por bonos de alimentos.
El entregarlas no es una iniciativa de los jóvenes, ya que, según Bernal, el 90% de quienes las poseen es de estratos humildes.
Para ell próximo año se prevé aumentar el presupuesto para el programa y los patrocinadores, en vista de que se hace necesario expandir los centros de acopio y realizar el intercambio simultáneamente. También se anunciará en una conferencia de prensa, el resultado del estudio y cuándo se presentará a la sociedad.