Gestiones diplomáticas a nivel mundial están reforzando las perspectivas de que el presidente de Estados Unidos viaje a Panamá para asistir a la ceremonia que marcará la reversión del legendario Canal a la soberanía panameña, probablemente el 14 de diciembre, según indicaron altas fuentes del gobierno de Estados Unidos.
"No hay nada decidido, pero en este momento yo diría que la balanza se inclina a favor de la visita", expresó un alto funcionario al corresponsal de El Panamá América, aludiendo a la pugna en la Casa Blanca entre los asesores presidenciales sobre la conveniencia política del viaje.
Según informaciones filtradas a través de los canales diplomáticos, los encargados de política exterior que tratan de incorporar la visita al calendario del primer mandatario, sienten que sus argumentos han sido reforzados en los últimos días con las recomendaciones de varias embajadas de Estados Unidos en Latinoamérica y Europa.
Estas son casi unánimes en destacar la trascendencia que allí se da a la reversión de la connotada vía interoceánica como símbolo de la tradición anticolonial que caracterizó a la política exterior de Estados Unidos, especialmente desde la presidencia de Franklin Delano Roosevelt.
Además, también ha tenido impacto la campaña iniciada por el presidente venezolano Hugo Chávez para que en el mes de diciembre se realice "un gran encuentro continental" en Panamá. A esta idea se sumó el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), César Gaviria y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias.
Asimismo, diplomáticos latinoamericanos han indicado que las ceremonias del traspaso podrían dar pie a algunas iniciativas de importante alcance regional.
"Quizás ésta sería una excelente oportunidad para subrayar nuestro apoyo a las gestiones de paz del presidente (Andrés) Pastrana de Colombia", señaló el embajador de uno de los países más influyentes del hemisferio.
Pero más que nada quienes favorecen la posición afirmativa sobre la visita de Clinton a Panamá se sintieron alentados por el informe "moderadamente optimista" que el ministro de Relaciones Exteriores, José Miguel Alemán, rindió a los embajadores europeos durante un almuerzo el pasado jueves, en el que anunció que la fecha de la ceremonia del traspaso había sido adelantada del 15 al 14 de diciembre.
"El canciller no nos dijo nada seguro", ponderó una fuente, "sin embargo muchos pensamos que si alguien en Washington no hubiera prometido algo, no se habría modificado la fecha por solo un día".
Anoche se dieron cita en el Teatro Nacional algunos de los diplomáticos que asistieron al almuerzo para intercambiar impresiones sobre las implicaciones de la reversión del Canal para los países europeos y sus relaciones no solo en Panamá sino con toda la comunidad latinoamericana.
"Nadie disputa la preponderancia del impacto político y económico de Estados Unidos en esta región", comentó un embajador a condición de que no se revelara su nombre. "Sin embargo hay que reconocer que con la recomposición de la integridad territorial de Panamá y las importantes obras de desarrollo marítimo e industrial que se realizan en las áreas revertidas, Europa y Asia tienen la oportunidad de acrecentar su presencia en el comercio y el turismo de la región".
Otro embajador recordó que fue en Panamá donde se reunieron los cancilleres de la Unión Europea y el Grupo de Río para organizar la primera cumbre de los dos grupos regionales que se realizó en Río de Janeiro en julio de este año, abriendo la posibilidad de crear una nueva dimensión para el sistema económico internacional.
Por coincidencia, o divina providencia, en la opinión de un embajador amante de la música, los diplomáticos se dieron cita en el Teatro Nacional donde la Orquesta de Cámara de la Unión Europea ofreció un espectacular concierto con obras de Telemann, Vivaldi y Beethoven.
La orquesta, integrada por 15 jóvenes profesionales de la música de diferentes países de la Unión Europea, fue formada en 1981 y realiza alrededor de 70 conciertos anualmente a escala mundial.
En tanto, por el lado de política interna en Washington, no hay duda de que las duras críticas que se expresaron en una conferencia sobre relaciones hemisféricas realizada este fin de semana en Miami a la política hemisférica de Clinton, surtirán algún efecto en la decisión final de la Casa Blanca con respecto a la asistencia de Clinton a las ceremonias panameñas.
La voz más resonante en esa reunión fue la del propio gobernador de Florida, Jebb Bush, que lamentó lo que calificó de "la impresión generalizada" que ha dejado la administración Clinton de que Latinoamérica no goza de una "situación prioritaria" en la política exterior del gobierno demócrata.
Como ejemplo, el gobernador republicano, cuyo hermano George W. Bush, es el candidato de mayor popularidad entre los rivales de la oposición, citó la falta de liderazgo del poder Ejecutivo para lograr legislación de "fast track" para acelerar la integración económica del continente y la paridad para Centroamérica y Panamá con el Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos tiene con Canadá y México.
"Yo tengo un hermano que se está postulando para presidente", expresó Bush en un mensaje que inevitablemente tiene resonancia en la Casa Blanca", dijo.
"Y se lo digo a todos y cada uno de los días: Latinoamérica debe ser la prioridad. Y si él es presidente, Latinoamérica será la prioridad", agregó.
En sus declaraciones a la Tercera Conferencia de las Américas a la que asistieron, entre otros, el presidente Carlos Menem de Argentina y varios representantes de la banca y el comercio europeos, Bush así ofreció un elocuente contrapeso a los argumentos de los asesores de política doméstica de Clinton.
Estos se oponen a la presencia de Clinton en la ceremonia de la reversión del Canal con el argumento de que resucitaría los viejos argumentos de la extrema derecha en Estados Unidos que acusan al partido Demócrata de haber debilitado la seguridad estratégica de Estados Unidos mediante los Tratados Torrijos Carter.
Aunque políticos como el Senador Jesse Helms que en 1977 movieron cielo y tierra para bloquear los tratados ahora los aceptan como "una ley que debe cumplirse", aún quedan pequeños núcleos ultranacionalistas y racistas que mantienen que la "entrega" del Canal representa un peligro para la seguridad de Estados Unidos.
Efectivamente, esta semana una líder cívico de Texas, la señora Frederick Smith III, informó a los medios noticiosos de Panamá de que el Dallas Morning News el jueves publicó una solicitud con el titular "Señores del Congreso: Salven Nuestro Canal de la Amenaza de la China Roja".
No por nada la solicitud fue pagada por "el capítulo tejano de la John Birch Society", un grupo connotado por su racismo, considerado de estar en vías de extinción en todo el país, excepto en Texas.