La aplicación de la “Ley Zanahoria” como herramienta para reducir los índices de criminalidad debe ser una decisión mucho más planificada, expresó el sociólogo e investigador social, Marco Gandásegui.
Manifestó que ante la ausencia de cifras que demuestren el comportamiento de la medida durante sus primeros meses, es necesario que las autoridades planifiquen de manera “integral” la aplicación de norma.
“De nada sirve que se prohiba hasta cierta hora la venta de licor, si por otro lado se siguen otorgando permisos para que este tipo de locales sigan funcionando”, enfatizó.
Propuso analizar el problema de la criminalidad, a través de medidas que vayan de la mano de la regulación de horarios y discotecas. Entre ellas: reducir los permisos para funcionamiento de casinos, bares y áreas de prostitución.
En el Municipio de Panamá no hubo comentarios sobre los operativos de cumplimiento de la ley. La alcaldesa Roxana Méndez está en Alemania y se reintegra el próximo lunes a sus actividades.