Nación

Propuesta de AlbertoVallarino: Un gobierno para todos


En el día de hoy presentamos la entrevista con el excanciller José Raúl Mulino, uno de los artífices del Plan Económico y de Acción Social del candidato a la presidencia por la nómina "Acción Opositora", Alberto Vallarino.
_El Panamá América : ¿Cómo definiría usted el Plan Económico y de Acción Social de Alberto Vallarino?
J.R. Mulino: Creo que lo más importante del Plan es que es la proyección del tipo de gobierno que hará Alberto Vallarino cuando gane las elecciones del 2 de mayo próximo. El Plan se hace para gobernar. Y el de Alberto Vallarino será un gobierno que, como lo expresa el documento, se sustentará en la consulta, el en consenso y la búsqueda de la unidad nacional en torno a los temas, a los retos y a los problemas que a nivel nacional enfrenta este país como un todo. No podemos disgregar el Panamá metropolitano del Panamá rural; el Panamá rico del Panamá pobre... Hay una base común que es sacar adelante el país, asumir de manera exitosa la oportunidad irrepetible que se nos presenta el 31 de diciembre del presente año, cuando culminará el proceso de reversión del canal y el complejo de instalaciones, tierras y otros recursos que se desarrolló a partir de su construcción y funcionamiento. Debemos administrar y desarrollar con sabiduría y prudencia la promesa de abundancia que finalmente empieza a hacerse real en nuestro horizonte, para no vernos forzados a ser, posteriormente, administradores de una gran crisis.
_El Panamá América : ¿Cree usted que esa es la alternativa que se levanta ante nosotros?
J.R. Mulino : Yo todavía tengo fresca en la mente una afirmación del Dr. Gilberto Arias Guardia en Cade-76 : El canal de Panamá será para el país una gran oportunidad o una gran crisis. Es por eso que, a medida que nos acercamos a la gran fecha, es mayor la certeza de que solamente a través de un gobierno que busque, con genuino respeto por las ideas, el acercamiento de todas las tendencias para poder gobernar en unión y enfrentar todos juntos esa gran oportunidad para transformar nuestros recursos, especialmente el canal, en riqueza nacional, bien distribuida, con un alto sentido de solidaridad. El concepto de gobernar con una visión política partidista y excluyente es en gran medida lo que tiene a este país dividido y fragmentado. En contraste, el mejor presidente no el presidente que más mande, sino el presidente que sirva más y mejor.
A grandes rasgos, yo diría que esa es la filosofía que encierra este Plan, que pone la capacidad, la experiencia y la honradez al servicio de la gente; y para Alberto Vallarino y su equipo, el valor más importante del país es la gente.
_El Panamá América : Algunos consideran que las expectativas en términos de riqueza por la reversión del canal son excesivas y, en esa medida, critican el Plan de Vallarino por la importancia que les asigna. ¿Algún comentario?
J.R. Mulino: Partamos del hecho de que esta reversión significa la incorporación de un grande y rico patrimonio al desarrollo nacional. Si ese patrimonio se recibe y no se hace nada con él, entonces su valor será cero. Si existe la creatividad y la iniciativa para ponerlo a producir en beneficio de todos, entonces su valor es incalculable y nos proporciona, quizás, la única ventaja comparativa para hacer de Panamá un país distinto, muy versátil y de importancia práctica para toda esta región y para el mundo, pero considerando siempre el interés de los panameños primero. A mi juicio, el concepto ese de "Pro Mundi Beneficio" no debe prevalecer sobre el concepto de, digamos, "Pro Panameño Beneficio". La diferencia es clara. No se trata de que vayamos a recibir propiedades e infraestructuras, el mismo canal, con valor de miles de millones de dólares y ya. Si esos bienes no son bien empleados terminarán valiendo cero, como ha terminado en cero el ferrocarril, y como en cero se mantuvieron las áreas revertidas mientras permanecieron en manos de los militares. Los retos están allí; nuestro deber es enfrentarlos y administrarlos con creatividad y con un gran sentido de responsabilidad, porque este país tiene que solucionar integralmente problemas muy grandes. Es necesario poner las prioridades en el orden correcto. En este sentido, las prioridades de atención a los problemas sociales deben ocupar la dimensión que merecen en la agenda nacional.
_El Panamá América : Ese es el planteamiento formal, pero ¿cómo hacerlo realidad efectiva?
J.R. Mulino : Se requiere, primero, capacidad. Sinceramente pienso que el país no resiste ser dirigido por cualquiera. Necesitamos el liderazgo de panameños con una alta dosis de capacidad y de experiencia, que puedan discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo ficticio y lo real, y lo necesario y lo innecesario para enrumbar el país hacia mejores derroteros. No tengo la menor duda : Alberto Vallarino tiene esa capacidad y ese discernimiento.
_El Panamá América : Algunas personas han expresado que el Plan no es un proyecto estructurado sino una especie de "carta de intención". Otros han proclamado que no hay diferencia entre el Plan y la política económica de la Administración Pérez Balladares. ¿Qué opinión le merecen?
J.R. Mulino: He visto en los medios algunos pronunciamientos y hace algunos días hice declaraciones, especialmente respondiendo a un grupo que tergiversó de manera muy subjetiva, la propuesta del Ing. Vallarino. Me refiero específicamente al llamado MONADESO. Y lo hice porque no es justo que haciéndose pasar por organizaciones no gubernamentales con ánimo me orientar en este proceso electoral, con saña tergiversen y confundan por completo el genuino significado de la propuesta. Alegremente hablaron de privatización de la educación, de puertas abiertas para negociar bases militares con Estados Unidos, de la privatización de la salud pública... Cosas que por ninguna parte aparecen en la propuesta. Es importante establecer la diferencia entre participar en política, asumiendo responsabilidades y deberes, y hacer política-ficción desde la comodidad de las barreras a nombre de los sectores más golpeados de este país que, curiosamente, constituyen la primera prioridad de la propuesta de Alberto Vallarino. Ya es hora de que la participación política en este país se base en la verdad y quien no sea capaz de respetar la verdad haría mejor quedándose callado. Se puede no estar de acuerdo con nuestra propuesta o estar a favor de otra, si es que de verdad la hay, pero la ciudadanía merece que se respete la verdad.
_El Panamá América : ¿Cuál es, a su juicio, la columna vertebral del Plan de Alberto Vallarino?
J.R. Mulino : Sin temor a equivocarme puedo responderle que esa columna vertebral es la generación de empleos. Todo se ha estructurado pensando en la generación de empleos, que es el problema que sobradamente identifican los panameños en encuestas, en entrevistas. Todo lleva a ese punto: La educación, la vivienda, la salud, el deterioro del entorno y de la familia... Y las estadísticas que se están manejando son preocupantes. Un país en el que la mitad de la fuerza laboral gana salarios por debajo de 250 balboas al mes.
_El Panamá América : Al panameño le han lanzado anzuelos en el pasado con empleos que a duras penas le sirven para mal-comer, para no hablar de vivir. ¿De qué tipo de empleos estamos hablando?
J.R. Mulino : En primer lugar, no se trata de ofrecerle al panameño opciones temporales o provisionales. Uno de los grandes problemas de los gobiernos militares fue el paternalismo absurdo, sin garantía de futuro. De nada vale que a un panameño por cinco meses o por un año, le den 200 balboas al mes si no le enseñan a trabajar, si no le garantizan un trabajo que mantenga o mejore un nivel de vida aceptable. Como ya a estas alturas sabe todo el país, la propuesta de 250 mil empleos está sustentada en el Plan Nacional de Empleo (PNE) presentado por el Ingeniero Vallarino en Colón. Ese PNE está formulado por actividad económica y por región, destacando las tres grandes áreas en las que, según los estudios, es más factible que la empresa privada genere producción, genere empleo -conste que hablamos de la empresa privada, no del gobierno, que será sólo un facilitador, un incentivador. Entre los puntos esenciales tenemos la agricultura para la exportación, plenamente identificada con proyectos específicos y número de empleos; el sector turismo, a través de la construcción de infraestructura para poder manejar turismo en gran escala, y la explotación de todas aquellas actividades económicas derivables del funcionamiento del canal. Entre estas tres líneas se inserta el sector educación, con el objeto de conectar la educación con la generación de empleos. Educar para el trabajo. Con este objeto se propone la creación del Consejo Superior de la Educación, para incorporar en un mecanismo autónomo y apolítico, la rectoría de la educación nacional, con participación del gobierno, los educadores, los padres de familia y la empresa privada, factores que actualmente desarrollan cada uno por su cuenta y que sólo en contadas ocasiones se encuentran en el camino. Hay que buscar la capacitación, en adición a las profesiones tradicionales, para llenar con rapidez los espacios y las posibilidad que van creando las actividades económicas. Aquí ponemos mucho énfasis en la educación para adultos, con programas de rápido adiestramiento para ciudadanos de diferentes edades, incluso aquéllos sin educación formal. El turismo, por ejemplo, genera muchos empleos con requerimientos técnicos que pueden ser adquiridos en un sistema como el descrito.
_El Panamá América : Con relación a las actividades que puedan derivarse de los tránsitos por el canal mismo, ¿se está considerando que la mayoría de esos tránsitos corresponden a transportación de carga?
J.R. Mulino : Por cien años el canal ha sido un negocio no rentable de pasar barcos, manejado con un criterio más estratégico-militar que comercial. Ahora, por ley, la Autoridad del Canal de Panamá podrá ofrecer en concesión áreas de las riveras del canal para servicios relacionados con la actividad marítima. Otros países que ni siquiera cuentan con un canal han desarrollado con gran éxito actividades, por ejemplo, de transportación de contenedores, de centros de acopio de carga, de servicios a la gente que está a bordo de los barcos en los fondeaderos. Un buen ejemplo del último punto es el servicio de taxi náuticos, que pueda trasladar al personal marítimo a las ciudades a comprar, a divertirse, a cenar, etc. durante la estadía de las naves; para no hablar de los negocios industriales relacionados a la reparación y mantenimiento de naves y otras maquinarias e implementos relacionados. La utilización del espacio vacío de los buques de carga que pasan por el canal ofrece también una perspectiva de negocio atractiva, en base al centro de redistribución de carga, y para la agilización de las exportaciones de nuestros productores.
_El Panamá América : Existe un mano de obra altamente calificada formada a lo largo del desarrollo de la actividad canalera y actividades relacionadas. ¿Ha sido considerada esa mano de obra en esta propuesta?
J.R. Mulino : A esos panameños hay que censarlos rápidamente. Hay que saber qué saben hacer, pero le aseguro que lo que sea que estén haciendo lo hacen bien porque allí hay un sistema de méritos; ellos no han llegado allí por ser amigos del presidente de turno de Estados Unidos. Hay que incentivar a esos panameños con buenos empleos y no inventarse que hay que negociar nuevas bases, o la permanencia de las actuales, con Estados Unidos. Es necesario reorientar, reconvertir esa fuerza laboral hacia actividades utilísimas que se desarrollarán.
_El Panamá América : A su juicio, ¿cómo ve la empresa panameña, los empresarios panameños, la perspectiva que le abre este Plan?
J.R. Mulino : Quizás yo no sea la persona más adecuada para opinar al respecto porque soy, por supuesto, parcial, y participé en la confección del mismo. Pero la respuesta ha sido favorable, incluyendo a adversarios políticos que han reconocido públicamente que la propuesta de Alberto Vallarino es la mejor. Ante la Cámara de Comercio, por ejemplo, los otros candidatos leyeron un buen discurso, Alberto Vallarino, por su parte, sustentó un programa de gobierno con conocimiento de causa y se enfrentó a los directores de la Cámara, con amplitud de criterio, sin "baterías" ni papelitos y sin asesores.
_El Panamá América : ¿Diría usted que este Plan es un buen incentivo para el empresario nacional, para que encuentre nuevas formas de participación en el desarrollo nacional?
J.R. Mulino : Yo sí lo creo, porque abre con amplitud las puertas para que el desarrollo lo haga el sector privado.
_El Panamá América : Durante los últimos años nos han estado vendiendo el espejismo de la abundancia que van a traer las inversiones extranjeras y ese argumento ha justificado medidas radicales que han afectado negativa y directamente, entre otras cosas, la estabilidad laboral. ¿Qué papel le asigna usted a la inversión extranjera para el desarrollo?
J.R. Mulino : Definitivamente ese es un componente importante y así se ha demostrado en el caso de empresas que están entre nosotros y que aportan de manera significativa a nuestro desarrollo. Pero el componente nacional de la inversión ha sido fundamental, ya sea a través de la grande, la mediana, la pequeña y la micro empresa. Yo no creo que ningún país haya subsistido en los términos que lo hicimos nosotros, con sanciones económicas de Estados Unidos y con los bancos cerrados por un período que en cualquier parte hubiera significado un caos. Aquí llegamos al tope, pero no fracasamos; nos vimos reducidos a la forma más primitiva del comercio, el trueque. Y sobrevivimos. Eso lo hizo la empresa privada panameña.
_El Panamá América : ¿Qué pueden esperar los servidores públicos de este Plan?
J.R. Mulino : El programa de Alberto Vallarino no plantea destituciones en el sector público. Lo que sí plantea es rehacer ese sector público, con el concurso de los mismos empleados públicos. No sólo se trata de poner en vigencia la Ley de Carrera Administrativa que existe, sino crear además una Ley General de Sueldos que la complemente. No obstante, esa Ley General de Sueldos tiene que pasar -y ojalá pudiera hacerse mediante consenso- por un proceso de reingeniería de todas las funciones de la Administración Pública o, de lo contrario, lo que se haría es institucionalizar la injusticia. En la Administración Pública vemos, por ejemplo, el caso de secretarias que ganan 350 balboas, y la que se sienta al lado gana mil quinientos. Las dos son eficientes, pero no hay manera -y quizás no sea justo- de bajarle el sueldo a la que gana 3,500, como tampoco es justo no poder subirle por lo menos a la mitad de esa cantidad a la que gana 350. Hay situaciones verdaderamente humillantes en el sector público y nuestra propia experiencia nos demostró la imposibilidad de resolver estas situaciones dadas las limitaciones burocráticas. Hay ministerios en los que sobra gente y otros en los que hace falta. Por eso nuestro planteamiento es un proceso de reingeniería de las funciones, lo que, a grandes rasgos, significa ser más justos en la asignación de funciones y pasar al sector público el principio que hay en el código de trabajo de que a igual trabajo igual salario, lo que definitivamente no existe en el sector público. Hay un aspecto en la Administración Pública que es vital. Existen funcionarios en la administración pública con los que a mi me tocó lidiar que son extraordinariamente capaces y que ganan sueldos de miseria. Creo en la necesidad de identificar con exactitud grupos de funcionarios que representan capacidad, integridad y memoria institucional a los cuáles se les debe pagar muy bien -en ocasiones más que a los ministros. Estas son personas de cuyo talento y capacidad el país debe beneficiarse pero que por razones de subsistencia incluso se van a trabajar a la empresa privada, cuando, además, son las personas llamadas a garantizar la continuidad de las proyecciones institucionales, más allá de los cambios de gobierno y de jefaturas. Hoy lo que tenemos es que cada ministro entra y sale con su gente. Personalmente propuse hace algunos años la institucionalización de un CADE para el sector público. Yo me comprometo, después del triunfo de Alberto Vallarino, a lograr que el sector privado se interese en la capacitación gerencial del funcionariado público. Lo importante es instaurar un proceso de capacitación, con continuidad, para que todos nos sintamos orgullosos de nuestra administración pública, empezando por los funcionarios mismos. Y hay que ser justos, muchas veces criticamos la administración pública pero no pensamos en las condiciones en que trabaja el funcionario público. Esas condiciones hay que mejorarlas, no con politiquería. Hay que garantizarle al funcionariado la mejor capacitación, condiciones de estabilidad y salarios adecuados.
_El Panamá América : Sabemos que estas son apenas algunas líneas generales del Plan. ¿Podría usted resumir las condiciones de las que surge el Plan de Alberto Vallarino?
J.R. Mulino : Estamos viviendo en un país que es una bomba de tiempo, el Panamá del Centro Financiero y el Panamá paupérrimo. Yo creo que eso no es bueno y repercute en la estabilidad política, en seguridad pública, en rebeldía ciudadana, en migración del campo a la ciudad de la gente de un sector agropecuario que siente que se hundió... Hay que ponerle un alto a todas estas situaciones con soluciones creativas y realistas, y el camino para hacerlo es la participación ciudadana en el proceso político mediante propuestas concretas, serias y factibles y con candidatos que, por su experiencia y capacidad, pueden hacer la diferencia. Así nace la candidatura de Alberto y así se ha estructurado su propuesta.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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