“Los interesados favor enviar dos fotos tamaño carnet adjuntas al curriculum”. A más de un desempleado de ese casi 15% que se registra en el país actualmente le ha tocado leer un anuncio similar.
Alberto Barrow, miembro del Comité Pro Racismo dice que el requisito simplemente “los descalifica”. De lo que se trata es de igualdad de oportunidades de acceso al mercado laboral en Panamá y esta práctica de vieja data, lo impide.
Ese planteamiento buscará ahora ser ley. El año pasado surgió un anteproyecto que en marzo próximo irá por los votos favorables a la Asamblea Legislativa.
La sociedad panameña está cargada de prejuicios y en su discurso cotidiano “lo negro” en términos generales, representa un aspecto negativo, se anota en la exposición de motivos del anteproyecto.
Aquella mañana, una vez más después de 396 días, "Alejandro", como pidió que lo llamáramos, se despertó convencido de que al fin conseguiría trabajo.
A sus 33 años, dos de ellos dedicados a una maestría en Alemania, quedó desempleado. Se desempeñaba como ingeniero agrónomo en un ministerio y con el cambio de gobierno "cambió también mi suerte".
Y es que si de interés se trataba, ahí estaba Alejandro, el mayor de tres hermanos, todos profesionales. Es un hombre de 6.2" de estatura, nacido en la costa arriba de la provincia de Colón, al que su madre Verónica educó "con las uñas", como el mismo recuerda.
Búsquedas por Internet, contacto con gente influyente y el periódico del día, donde precisamente le tocaba leer la popular frase: "interesados enviar su curriculum con una foto reciente". Siguió al pie de la letra cada instrucción. Hizo de todo, pero, sostiene acongojado, "el problema es que soy negro".
Su raza es lo que considera, lo mantiene sin empleo. "En Panamá aún hay racismo... aquí no importa si estás o no preparado, sino tu imagen", manifestó con evidente desagrado. Alejandro ya está al tanto del anteproyecto y desea profundamente que se convierta en ley, "a ver si las cosas cambian".
En víspera de la celebración de la Conferencia Mundial contra el Racismo, discriminación racial, xenofobia y otras formas de intolerancia de las Naciones Unidas en Durban, Sudáfrica, en el 2001, un grupo de panameños quería hacerse escuchar.
Ellos, el Comité Panameño Panameño contra el Racismo, inicia en el mes de mayo de ese año la campaña "No me pidas una foto", en conjunto con el Centro de Información de las Naciones Unidas.
El objetivo es sensibilizar distintos sectores de la población panameña, en torno a una situación que se estima de "iniquidad social" provocada por una práctica de muy vieja data: la solicitud de una fotografía previo a una entrevista de trabajo.
Así lo expresó el vocero del comité, Alberto Barrow, para quien la medida no es más que una barrera y no todos tienen la misma oportunidad de entrar al mercado laboral.
Los esfuerzos no terminaron allí. Vino luego un libro de autoría de Barrow al que llamó "Develando el racismo en Panamá", que aborda las distintas expresiones de este término en nuestra sociedad. Salió a la luz pública en agosto de 2001.
Desde entonces se logró, agrega, que la "gente se informara medianamente sobre el tema", sin embargo, los anuncios como los que lee Alejandro cada mañana y el requerimiento por parte de las empresas al momento de contratar el recurso humano, no han dado tregua y ese es actualmente el propósito del anteproyecto de ley.
Para el 2003, un grupo de 80 líderes de varios sectores del país como iniciativa del Foro Afropanameño elaboraron finalmente un documento que intentan convertir formalmente en una disposición legal, "porque urge hacerlo".
La recepción del contenido del anteproyecto es ahora internacional. Panameños en el extranjero han dado su opinión al respecto y participan activamente en el proceso de presentación, hasta que sea llevado al pleno.
En Panamá, en tanto, se adelanta una campaña de difusión en los medios de comunicación que arrancó la segunda semana de enero a través de Internet. "Para marzo lo someteremos a consideración de la asamblea", mencionó Barrow.
El documento, al que tuvo acceso El Panamá América, señala que la foto previa constituye un "mecanismo con mérito discriminatorio y de exclusión utilizado en desmedro de mujeres mayores de 35 años, cuando se declara la "muerte laboral" de éstas, indígenas, afropanameños (as) y personas con discapacidades, entre otros".
A eso que el anteproyecto llama la metodología de la "foto reciente" se añade lo que califican como el "eufemismo de buena presencia" y que en conjunto limitan la igualdad de oportunidades para el acceso a fuentes de trabajo, indica la exposición de motivos.
Una de las prohibiciones a la que alude el texto del anteproyecto es precisamente a la exigencia de otro requisito que no sea expresamente "aptitud, habilidad o conocimientos para desempeñar una tarea o función".
Del mismo modo, tal como lo explicó Barrow, de ser aprobada esta ley, quedaría prohibida la colocación y publicación de avisos en cualquier medio en el que se enuncien o sugieran requisitos para aspirar a una plaza de trabajo que trasciendan los criterios consignados en el artículo citado anteriormente.
Para Barrow y quienes apoyan la aprobación el anteproyecto, de lo que se trata es de poner un alto a las prácticas discriminatorias que tanto daño hacen a quienes aspiran encontrar un empleo decente y "están profesionalmente capacitados para ello".