Nación

Pugna por recolección de basura en Arraiján


Unos 40 recolectores de basura podrían quedar sin su medio de subsistencia tan pronto entre en vigencia el contrato por medio del cual el Municipio de Arraiján otorga en concesión el servicio de recolección de basura a la empresa Credesol, S.A.
Esa empresa ganó la licitación realizada en agosto de 1999, durante la pasada administración alcaldicia, en medio del descontento de las otras pequeñas microempresas que han brindado el servicio por más de 10 años.
En consecuencia, el contrato no ha sido refrendado por la Contraloría General de la Nación. Y en el medio, están los residentes del distrito que esperan un mejor servicio.
En el distrito de Arraiján, el problema de la acumulación de la basura data de más de una década, desde que el polo de desarrollo del área metropolitana se extendió hacia el área oeste de la provincia de Panamá.
El Municipio no cuenta con la cantidad de camiones recolectores necesaria para atender las demandas de la población, centros hospitalarios, escuelas, restaurantes, el comercio y la industria en general.
Un solo camión está habilitado para recoger los desperdicios en todo el distrito, por tanto, la Dirección de Ornato y Aseo, a cargo de Luis Felipe Lasso, lo utiliza para recolectar la basura en residencias cada dos semanas y en policlínicas, dos veces por semana, sólo en Arraiján cabecera.
Asimismo, alrededor de 12 microempresas, cuyos representantes en realidad funcionan de manera individual y no como empresarios, se encargan de recoger la basura en unos 40 camiones recolectores.
Según usuarios consultados, la calidad del servicio depende de qué propietario de camión recoja la basura. Los que empezaron primero, recogían la basura diariamente. Luego, con el crecimiento de la población, esos mismos recolectores pasan por las casas cada dos o tres días cobrando lo mismo: un dólar por semana.
Las barriadas, en términos generales se ven limpias, toda vez que no se observa basura acumulada. Lo mismo ocurre con el área de Arraiján cabecera.
Sin embargo, los "pataconcitos" están a la vuelta de cada esquina. Así, en la vía que conduce al Puerto de Vacamonte, en lugar de hombros para aparcar, lo que hay son vertederos donde pululan los gusanos, amén de los malos olores.
Refrigeradoras, lavadoras, estufas, colchones y hasta autos se exhiben a la vista de todos los transeúntes, ya no para ser comprados, sino porque se convirtieron en chatarra y sus dueños buscaron la forma más fácil de deshacerse de ellos: tirándolos en terrenos ajenos.
Lo mismo y peor, ocurre en el retorno a la entrada de la autopista Arraiján-Chorrera, donde existe un vertedero improvisado que incluso se toma la vía de retorno, por lo que los conductores evitan usarla. Muy cerca de allí viven niños cuyos padres se han quejado una y otra vez ante las autoridades distritales y los medios de comunicación por temor a una epidemia.
Como si todo esto fuera poco, residentes de Ciudad Vacamonte, El Tecal y Ciudad del Futuro dijeron a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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