Desidia. El desplome de ayer en el Casco Antiguo pudo haberse evitado. Increíble que una edificación condenada desde 1991 y declarada no habitable en informe de SINAPROC de septiembre de este año, siguiera sirviendo de residencia.
Omisión. En este, como en muchos otros casos, se produjo lo que en Derecho de Daños se conoce como la omisión en la prestación del servicio. Aquí la llamamos inacción de las autoridades. Y esa inacción generalmente suele resultar muy costosa.
Demandas. Cuando comprendamos que nos viene mejor cumplir las indicaciones y recomendaciones en materia de seguridad, que lamentarnos por los heridos y muertos y tener que hacerles frente a demandas multimillonarias, habremos dado un inmenso paso.