Aunque las mariposas son inofensivas, que embellecen nuestra ciudad, por su gran variedad de colores, también pueden causar molestias a los seres humanos, cuando tenemos contacto con ellas.
A diario podemos encontrar cantidad de mariposas en los parques, jardines de las casas, áreas sobrepobladas de árboles, en lugares callados y tranquilos, además de los zoológicos.
Estudios revelan que algunas mariposas, de plantas bajas (Thaumetopoea herculeana), son venenosas ya que están revestidas de multitud de pelos quitinosos urticarizantes que liberan histamina y acetilcolina.
Estas secreciones venenosas provienen de células que revisten los pelos o las glándulas existentes en la base de las espinas de las mariposas, y suelen producir a las personas y principalmente a los niños que las tocan, alergias en zonas sensibles, dolor, comezón y ardor.
También pueden producir, por la cantidad de polen que constantemente cargan, rinitis, que es una inflamación de la mucosa nasal que ocasiona estornudos con frecuencia, congestión y destilación nasal, además de asmas y conjuntivitis alérgicas.
Ante esta situación los doctores recomiendan que no se les permita a los niños jugar con ellos, ya que aunque son muy pequeñas, pueden causar preocupantes daños a nuestra salud.