Nación

¿Que no pare, y que siga la fiesta?


La tranquila mañana de ayer no daba muestras de que en la capital se estuvieran celebrando los carnavales, al contrario, parecía ser un día feriado.
Al incursionar en Vía España, sólo se observaban buhoneros que arreglaban sus pequeños puestos para realizar sus ventas.
Las calles estaban limpias de desperdicios como si la noche anterior no se hubiere realizado ningún tipo de jolgorio.
La poca cantidad de carros que circulaba daba la impresión de que no ocurrirían accidentes automovilísticos, sin embargo, una pequeña colisión se registró en la intersección de la Avenida México.
Panamá América decidió ir a Calidonia. Allí las ventas de legumbres y buhonerías se mantenían. La nota evidente era la falta de compradores.
En la Avenida Central el agitado ambiente era igual a un día normal.
Los desesperados clientes continuban buscando las vestimentas indispensables para lucirla durante las fiestas.
En el populoso barrio de El Chorrillo las personas aprovechan y sacaban sus piscinas al patio para bañarse en el familia; mientras los niños se dedicaban a la tradicional tiradera de huevos.
Otros seguían con sus ventas de pescados y cervezas.
Al visitar la terminal del transporte en Albrook, los usuarios continúan haciendo fila para esperar los buses que los conducirán hacia diversos sitios del interior del país.
Al atardecer en Vía Brasil el ambiente cambió un poco, "la mojadera" que debía comenzar alrededor de las diez de la mañana, inició a las dos de la tarde.
Las pocas personas que se ubicaban en el sector bailaban al ritmo de las populares melodías del momento.
Un carro cisterna arrojó el vital líquido sobre los alegres capitalinos que vestidos con camisetas, pantalones cortos, gorras, lentes y chancletas, pedían a gritos más agua.
La vigilancia se mantiene. Las unidades policiales observan junto con sus adorables mascotas, "los perros" que todo se mantenga en orden. Al igual lo hacen los equipos de ayuda como el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y la Cruz Roja Panameña.
¿Qué pasa si una de estas personas sufre alguna lesión? Al realizar un recorrido por la sala de urgencias del Hospital Santo Tomás, Panamá América encontró alrededor de veinte personas que sentados por más de dos horas eperaban ser atendidos. Algunos presentaban fracturas, golpes; mientras que una señora embarazada indicó que sangraba, por lo que temía perder a su hijo. La falta de personal era evidente, en las ventanillas no se veían ni fantasmas y las unidades de seguridad escaseaban.


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184796
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América