Tan solos están los difuntos en algunos cementerios, que hasta sus tumbas se desmoronan. El féretro que, con su cadáver dentro, está al aire libre en Pueblo Nuevo, parece una queja desde el más allá. Es un doble drama: por un lado las autoridades municipales no cuidan las criptas, y por el otro, los contribuyentes adeudan más de B/ 615 mil en impuestos de servicios funerarios. (Foto: Víctor Arosemena / EPASA)