Sin importar los daños que los desperdicios producen al ambiente, muchos ciudadanos continúan arrojándolos en lugares no destinados para ello.
Los alrededores de sus propios hogares, los ríos, playas y quebradas se convierten en tinacos.
Esta es la situación que encontramos en una quebrada ubicada en el sector 3 de la 24 de diciembre.
Allí el agua no puede fluir libremente, por lo que cuando llueve, las casas cercanas a ésta corren el riesgo de inundarse.
Además, los olores en el área son desagradables.
Ya se han iniciado campañas de concienciación.