Las quemas que se dieron en los meses de marzo y abril, sólo en la provincia de Darién, ascienden a más de 20 mil hectáreas, dato preocupante que refleja un problema muy serio, señaló el administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Ricardo Anguizola.
Es por ello que se ha dado instrucciones a nivel nacional que se suspendan todos los permisos de quema, sin embargo, aún cuando esto se ha advertido las personas siguen con la práctica irresponsablemente.
Hoy debemos reconocer que el país se encuentra en una situación de crisis por la escasez de agua, donde existe una gran cantidad de las fuentes contaminadas afectadas por la falta de cuido de las comunidades y las autoridades que tienen que velar por la deforestación y contaminación que se da en nuestras cuencas hidrográficas.
Para Anguizola, las soluciones no van a venir hasta tanto el Estado panameño adopte una posición de jerarquizar el tema del agua, llevándolo a un plano de prioridad en el que a través de un debate amplio y participativo podamos encontrar soluciones a lo que está siendo la contaminación y la deforestación.
Esta deforestación, sostiene, se ha venido sintiendo mayormente en los últimos meses en el país a través de grandes rozas y quemas, métodos difíciles de erradicar porque tienen más de 500 años de utilizarse en Panamá y en toda la región.