LUIS ALBERTO Ramírez tenía todo en sus manos para evadir los controles de entrada y salida de evidencias de la sección de Balística Forense de la PTJ.
Las armas, balas, casquillos y expedientes que eran remitidos de las divisiones por hurto, robos y homicidios, no eran en muchas ocasiones devueltas.
Debido a que los casos se iban postergando por años al no encontrarse el cotejo de las armas de fuego con hechos delictivos, las mismas eran dejadas en Balística bajo custodia.
Las auditorías tampoco eran frecuentes en esta sección del Departamento de Criminalística, hecho que hubiese ayudado en el conteo de salida y entrada de las armas. Ramírez y una funcionaria de la sección eran los responsables del control.
Ramírez, a su jefe y un ex inspector de la PTJ, fue investigado hace dos años en otro caso, por el Departamento de Responsabilidad Profesional (DRP).
En ese momento solo se pudo establecer la complicidad ilegal del ex inspector, quien fue destituido, mientras que los otros dos funcionarios de Balística salieron airosos al no poderse comprobar su participación.
Ahora, fuentes indican que las armas sustraídas iban a dar a manos de pandillas de sectores como Santa Ana y San Miguel.
El año pasado Panamá América destacó como un pandillero de Santa Ana, confesó que la dotación de armas de fuego a su banda provenía de los mismos policías.
Se presume que más armas de fuego que estaban bajo custodia de la PTJ permanecen en las calles.
Ramírez aprovechó la falta de control
El experto en balística y otros dos funcionarios fueron investigados por la DRP en el 2005.