Corresponsal
Washington -- Cada vez se alzan más voces que vaticinan que la recesión económica en Estados Unidos puede agravarse antes de que el país recobre el ritmo de crecimiento que tuvo bajo el gobierno del demócrata Bill Clinton.
Después de ocho meses en la Casa Blanca, George W. Bush intenta escapar de los rigores de la lucha política de Washington con unas larguísimas vacaciones en su rancho del pueblo texano de Crawford, pero la crisis económica no entiende de feriados.
La pasada semana, su propia oficina de presupuesto le aguó el descanso cuando dio a conocer una sustancial reducción en el superávit para este año fiscal que puso nuevamente en el ojo de la tormenta su populista recorte de los impuestos y compromete a su Partido Republicano en las cruciales elecciones legislativas para renovar la Cámara de Representantes y una tercera parte del Senado.
Sin embargo, algunos estudiosos de la política económica del hemisferio prevén un repunte basado ya no solamente en los tradicionales ingresos por la exportación de materias primas, sino gracias al paulatino crecimiento de la capacidad industrial no sólo de Estados Unidos sino también de Centro y Sudamérica.
"La capacidad de unir el potencial de los recursos naturales al valor agregado de la industria coloca a la región al borde de convertirse en uno de los jugadores más importantes de la economía global del siglo XXI", afirma L. Ronald Scheman, un experto en el análisis de los ciclos económicos del hemisferio.
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"La proximidad