Para algunos grupos, el rechazo del santuario ballenero en el Atlántico Sur favorece a los pescadores; para otros, se trata de sembrar confusión.
Eugene Lapointe, presidente de IWMC World Conservation Trust, dijo que el santuario hubiese establecido un precedente peligroso, porque se utilizaría para establecer restricciones a los pescadores que llevan comida a sus hogares. Por su parte, Marcela Chacón, de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSOPA, por sus siglas en inglés), dijo que el santuario no prohíbe la actividad pesquera, solo la caza de ballenas.