El mortal dietilenglicol que causó las muertes en la Caja de Seguro Social (CSS), estuvo una semana en una bodega de la Dirección de Aduanas en Colón, llamada Panamá Center, y nunca fue inspeccionado por Farmacia y Drogas, agregó Samuda, administrador regional de Aduanas.
La Ley de Medicamentos sostiene en su artículo 68 que Farmacia y Drogas y Aduanas verificarán que las facturas para la importación de medicamentos, productos farmacéuticos e insumos para la salud sujetos a Registro Sanitario consignen el nombre comercial o genérico del producto, forma farmacéutica, presentación, número de registro y lotes, identificación del empaque por lote de producción y fecha de vencimiento del medicamento.
Paralelamente, el artículo 71 indica "que la autoridad de salud, a través de la Dirección de Farmacia y Drogas, se reservará el derecho de efectuar las verificaciones de los productos importados en las bodegas de Aduanas, cuando lo estime conveniente".
Sin embargo, Eric Conte, de Farmacia y Drogas, justificó la ausencia de sus funcionarios en las aduanas diciendo que la citada ley no está reglamentada.
"No sólo debemos estar vigilantes de la zona de aduanas, sino de velar por todo lo que llega al consumidor", agregó.
En tanto, Samuda sustentó que Aduanas puede autorizar el ingreso de un producto, siempre que éste cuente con los sellos y firmas del Ministerio de Salud, como ocurrió con el dietilenglicol comprado por la empresa Medicom.
Añadió que los controles aduaneros podrían ser mejores si les asignan más personal y recursos.
Abogó porque los medicamentos e insumos estén en bodegas especiales y no junto al resto de las mercancías que llegan a los recintos aduaneros.
Recordó que en el caso del ingreso del dietilenglicol, un funcionario de Salud firmó y estampó un sello certificando que el embarque contenía glicerina pura, de allí que Aduanas permitiera su ingreso.
Aunque las mujeres piden orientación y se les remite a instancias competentes como las corregidurías, al Centro de Recepción de Denuncias de la PTJ o la Fiscalía de Familia, muchas veces regresan con sus parejas.
Maltratos previos o haber sido testigo de éste pueden llevar a una mujer a "aguantar", afirma.
Alcalde Díaz, Chilibre, Las Cumbres, Arraiján y San Miguelito son recurrentes en las estadísticas. Las mujeres de estas áreas son las más afectadas.
La característica similar en los casos es que se trata de gente desempleada, sin un alto nivel educativo, con una falta de relación de pareja permanente.
Para el padre Manuel Man, vivimos en una época de poca madurez emocional, por lo que la impaciencia es común.
Hay que añadir que cuando las familias no están educadas para respetar los procesos, normalmente hay violencia. "Nos estamos volviendo intolerantes, incomprensivos y nos hace falta empatía para tolerar a los demás".
El sociólogo Marco Gandásegui tiene otros motivos que cree se deben tomar en cuenta, y en el caso de los panameños, la falta de empleo, el empleo informal y la pobreza son los factores que conducen a la violencia doméstica.
Gándeasegui manifestó que la solución a este problema sería el desarrollo de políticas que generen actividades productivas que den empleo a la familia panameña.
En América Latina, el 75% de las víctimas son mujeres 2% hombres y 23% es por agresiones mutuas
Para buscar ayuda acudir al Centro de Orientación y Atención Integral del MIDES, en Plaza Edison, 4to. Piso, o en los centros regionales o en cada provincia.
También en la Línea 147 y 800-0014, las 24 horas.
Para información 262-8277; o al 2284277, Centro para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM). Atención gratuita.