El excanciller Marcel Salamín, consideró ayer que es necesario que el gobierno de Colombia se adhiera al Tratado de Neutralidad Territorial, como mecanismo para frenar la situación de inseguridad que atraviesa la comunidad de La Miel y sectores aledaños, mientras que el general retirado Rubén Darío Paredes cuestionó "la actitud silenciosa" del presidente Ernesto Pérez Balladares, lo que demuestra su "incapacidad" como gobernante para solucionar el problema.
Para Paredes, existe una ideología por parte de los colombianos de recuperar el territorio panameño arrebatado por los norteamericanos en 1903 y explicó que este es un problema que lleva más de 20 años y que las confrontaciones de los guerrilleros y los paramilitares es lo que ahuyentó a la población civil.
Según relató el militar retirado, el gobierno panameño, no puede seguir tolerando esta situación y no puede respaldar la postura asumida por los grupos colombianos, tomando en cuenta que el artículo 17 de la Constitución Nacional exige a los gobernantes proteger la vida y propiedades de los gobernados, sin importar el sitio o lugar donde se encuentren.
Las declaraciones de Salamín y Paredes se dieron durante la transmisión ayer del Programa Diálogo que se emite en TVN canal 2 y en el que este último consideró que para evitar mayores problemas se necesita una acción diplomática enérgica de parte del gobierno que preside Pérez Balladares.
Mientras, que para el excanciller Salamín, situaciones como éstas obedecen a la falta de gobernabilidad y al descuido de ambos países, por lo que explicó que el problema es muy complejo para brindarle una solución "simplista", ya que es necesario penetrar en la complejidad del asunto y que ello compete no sólo a Panamá, sino también a Colombia, como país involucrado.
"Es necesario desarrollar en el tema fronterizo, una agenda y una política global e integral que se realice con un compromiso serio de parte de Colombia", dijo el politólogo, quien además se refirió a que la transferencia del Canal y la consecuente neutralidad son puntos que los colombianos al igual que los norteamericanos mantienen muy presente.
Esta coyuntura, dijo Salamín, reviste al problema de una situación de un componente particular y que compromete a Panamá a obligar a Colombia a firmar el Tratado de Neutralidad, ya que existen muchos puntos entre los que se destacan la propaganda política que amerita que ambos Estados tomen las riendas en este problema.
No demeritó el hecho de que en la región existan intereses internacionales creados para que en Panamá exista algún grado de inestabilidad o inseguridad, ya que la única frontera con Colombia que se encuentra sin vigilancia es con Panamá.
Por su parte el exdirector de la Policía Nacional, Ibrahim Asvat manifestó durante su intervención que lo expuesto por los medios de comunicación es lo que "ocurre cotidianamente" en la zona fronteriza de La Miel.
Igualmente desestimó que lo acontecido en La Miel sea producto de un "show montado" para permitir que en Panamá continúe la presencia norteamericana más allá del año 2,000.
Según el exdirector de la Policía, la metodología utilizada por la guerrilla colombiana es convivir en armonía con los poblados civiles en la región fronteriza y acotó que para la insurrección este mecanismo es necesario para sobrevivir.
Destacó que la vigilancia policial en zonas como éstas, debe ser mucho más especializadas que en las áreas urbanas y rurales, ya que la región es inhóspita y con factores propios que la hacen propicia para enfrentamientos.
Asvat, quien también participó del programa, cuestionó las aseveraciones del legislador colonense Miguel Bush, quien aseguró que este es un plan del gobierno norteamericano para mantener su presencia en territorio panameño y aseguró que esta teoría carece de "todo fundamento lógico".
En tanto, el legislador Enrique Garrido manifestó que el ministro de Relaciones Exteriores debe iniciar una campaña diplomática con los demás países fronterizos con Colombia y consideró que sin importar si es el ejército norteamericano el que le dé la protección a Darién.
También dijo que los pobladores de las zonas fronterizas no confían en las autoridades locales, porque desde que se inició el problema no se han apersonado al área.