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Recomiendan al canciller acuerdo de cooperación pero con dignidad


El ex vicepresidente de la República, Ricardo Arias Calderón, aseguró ayer que el "Arreglo" entre los gobiernos de Estados Unidos y Panamá sobre el Apoyo y Asistencia por parte del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos al Servicio Marítimo Nacional, firmado en Panamá en 1991, constituye un ejemplo de cooperación internacional con dignidad nacional, y lo recomendó al actual canciller de la República, José Miguel Alemán.
Según Arias a este "Arreglo", firmado por él, en su calidad de Ministro de Gobierno y Justicia de Panamá, y por Deane R. Hinton, embajador de los E.U., han hecho referencia tanto el actual canciller como el legislador opositor Pedro Miguel González, a raíz de las controversias surgidas sobre el "Plan Estratégico de Seguridad Nacional" y de los acuerdos correspondientes con los Estados Unidos (EU).
En ese sentido aclaró que el "Arreglo", que se suscribió con el Servicio de Guardacostas de los EU, que no es una dependencia del Departamento de la Defensa de esa nación, sino del Departamento del Tesoro, formó parte de la capacitación que se obtuvo con miras a la desmilitarización de la seguridad pública panameña, al igual que otro sobre cooperación, firmado en diciembre de 1990 con el Programa de Asitencia Internacional en materia de Investigación Criminal (ICITAP) del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El ex primer vicepresidente indicó que este arreglo tenía como fin exclusivo "contrarrestar actividades ilícitas, como el tráfico internacional de drogas, la pesca ilegal y el transporte del contrabando".
Indica que nada en el documento involucraba la seguridad propia del Canal de Panamá, por ello no se aplicaba el artículo 319 de la Constitución panameña, que hace referencia a la aprobación legislativa y sometimiento a referéndum nacional.
Arias Calderón expresó que, a pesar que este se concretó casi nueve años antes de la transferencia del Canal y cuando todavía el primero de los Tratados Torrijos-Carter estaba vigente, con los derechos de presencia militar que éste le reconocía a los E.U., se evitó involucrar en lo más mínimo la seguridad del Canal.
Igualmente estipuló que cualquiera de los dos gobiernos podía dar por terminado el arreglo con notificación a la contraparte de un mes solamente, evitando así comprometer las condiciones futuras de seguridad nacional después de que se asumiera la plena administración sobre el Canal.
Arias Calderón aseguró que nunca propicio ningún acuerdo con entidades militares norteamericanas o potencialmente abierto a las mismas.
Recordó que en 1990, el recién creado Servicio Marítimo Nacional (SMN) estuvo desprovisto de naves patrulleras rápidas que permitieran vigilar las costas panameñas y prevenir o reprimir el tráfico de drogas, la pesca ilegal o el transporte de contrabando, tanto de personas como de bienes.
Por ello, se daban situaciones absurdas y peligrosas para el país, ya que el SMN intentaba perseguir lanchas rápidas de narcotraficantes y contrabandistas en barcos camaroneros de muy lento movimiento. El resultado era previsible y sumamente nocivo para Panamá.
Explicó que para contrarrestar esta situación, retomar la vigilancia de las costas, asestarle un golpe a la delincuencia marítima y ejercer la soberanía nacional en la práctica, se destinó la única partida de inversión otorgada al ministerio en el presupuesto de 1990, que ascendía a B/. 2,000,000, para la compra de dos patrulleras.
Adicional a ello, se logró, continúa señalando, la cooperación del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos para que proporcionara "adiestramiento, naves y apoyo funcional" al SMN.
Asimismo, salvaguardaba celosamente las exigencias de la soberanía nacional, garantizando que la jurisdicción panameña, durante los operativos bilaterales, la ejerce únicamente el SMN y bajo ningún aspecto el Servicio de Guardacostas estadounidense.
Estos operativos deben consistir en todo momento de igual número de naves de cada país, y las naves del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos no patrullarían las aguas territoriales panameñas independientemente, agrega.
Establece, además que cuando las naves del Servicio de Guardacostas se encuentren patrullando junto con naves panameñas, llevarán a bordo dos funcionarios panameños del SMN encargados de hacer cumplir las leyes panameñas, uno de los cuales dirigirá el operativo.
Igualmente, las naves de los Guardacostas desplegarán en forma prominente la bandera de Panamá y la ubicarán en el mástil principal. De noche la bandera panameña deberá ser iluminada para que se reconozca la jurisdicción nacional.
El "arreglo" señala que los abordajes de cualquier nave sólo serán llevados a cabo por el personal panameño, que dirigirá las comunicaciones con miras a aplicar las leyes nacionales, y a los miembros del Servicio de Guardacostas le corresponderá únicamente, proporcionar asistencia.
Nada en el arreglo debe perjudicar las respectivas posiciones de los dos Gobiernos en relación con cualquier asunto referente al derecho internacional del mar.
Arias Calderón considera que si todos los arreglos, acuerdos, entendimientos o tratados que Panamá ha firmado a lo largo de su historia con los Estados Unidos, hubieran revelado igual cuidado en salvaguardar las prerrogativas soberanas de Panamá, la historia nacional "habría sido diferente."


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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