El recorte del presupuesto de la Caja del Seguro Social (CSS), decretado por el Ejecutivo por el orden de los B/. 224 millones para el año 2003, traerá serias consecuencias para la institución, como es la destitución de tres mil funcionarios, el cierre del Hospital San Judas Tadeo, el no cumplimiento de los aumentos y ajustes salariales al personal de la institución, revela un documento que analiza los efectos de la medida.
De acuerdo con el análisis de la institución, en el mes de junio habrá crisis en las farmacias de los hospitales, policlínicas, Unidades Locales de Atención Primaria de Salud (ULAPS) y en los Centros de Atención, Promoción y Prevención de Salud (CAPPS) y se afectará la atención que se brinda a los pacientes con el virus de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Tampoco se podrán despachar siete millones de balboas en medicamentos a pacientes asegurados y la existencia de oxígeno médico sólo alcanzará hasta junio del próximo año.
Ante esta sensible disminución del presupuesto solicitado, los servicios de laboratorio clínico podrán operar hasta el mes de agosto y se dejarán de realizar alrededor de B/. 2.5 millones de exámenes de laboratorios ordenados a pacientes asegurados.
La CSS solicitó un presupuesto de B/.1,285 millones de balboas, pero el Ejecutivo recomendó B/. 1,061 millones, lo que impedirá a la administración cumplir con el pago de salarios fijos por el orden de los B/. 30 millones; el sobresueldo por antigüedad por un monto de B/. 1.9 millones; el pago de alquiler por B/. 1.8 millones entre otros renglones.
La institución no podrá cumplir en el 2003 con los ajustes por cambio de categoría a 2,254 médicos y personal de salud de distintas especialidades, cerrar el Hospital San Judas Tadeo y suspender el inicio de los servicios de pediatría en el Hospital América, ya que no se podrá pagar el salario del personal, así como suspender la apertura de 17 Centros de Atención, Promoción y Prevención de Salud (CAPPS) y además se pone en peligro los cargos de unos 3 mil empleados.
Igualmente esta reducción impedirá a la CSS pagar la nueva tarifa de turnos médicos acordada con los médicos especialistas del interior del país y la ciudad de Colón y los B/ 80.00 por turno presencial a médicos que laboran en los cuartos de urgencia, así como tampoco podrá la institución cumplir con la amortización del 17 % de salarios de vigencia expirada que se adeuda a 4,026 empleados.
La imposibilidad de pagar el alquiler de los locales para la reubicación transitoria de la Policlínica de Juan Díaz que se encuentra en un proceso de remozamiento y las agencias Administrativas de Recaudación, también figura entre las consecuencias de esta reducción del presupuesto.
Dentro de los 224 millones reducidos al presupuesto de la CSS se incluyen B/.95.9 millones del programa de inversiones financieras, que significará que el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte dejará de recibir intereses por el orden de los B/. 3.0 millones.
La CSS tendrá que reducir los aportes por servicios de salud al Hospital del Niño, Instituto Oncológico, Hospital San Miguel Arcángel, el Nicolás Solano; reducir en 50% el envío de pacientes asegurados a recibir atención en el exterior, así como reducir en 400 mil las raciones alimenticias para pacientes hospitalizados; también se incluyen entre las consecuencias.
Los funcionarios de la institución advierten que se recortaron un poco más de B/. 25 millones que se presupuestaron para la adquisición de medicinas, drogas y oxígeno; B/. 12 millones destinados a prestaciones médicas; B/. 26 millones a otros gastos como combustible, mantenimiento e insumos, que afectan los servicios que debe brindar la institución.
En tanto el director general, Juan Jované, dijo que luchará para que el recorte del presupuesto de la entidad a B/.224 millones no se dé. "Esperamos que se entienda que la CSS no puede funcionar con B/.240 millones menos de presupuesto, así que creo que tendrán que buscar alguna solución, pero queremos dejar claro que la institución no le está pidiendo nada a nadie, porque tiene su propio dinero, precisamente para darle solución a la población", indicó.
Por otro lado, Jované rechazó las propuestas que buscan aumentar la edad de jubilación y los años de cotización, entre otras medidas presentadas por algunos sectores para "supuestamente salvar la institución".
No ocultó su inclinación por la propuesta presentada por los trabajadores y otras organizaciones populares, en donde se intenta salvar el déficit actuarial por la vía de los ingresos.
Jované dijo que es necesario que el Estado capitalice la CSS, "para así poder poner orden el sistema". Destacó que no se debe hacer lo que ocurrió en Chile, donde una vez capitalizada la entidad de seguridad social, fue privatizada.
222 Despedirán a unos 3 mil funcionarios, cerrarán hospitales, se dejarán de despachar B/. 7 millones en medicinas a los asegurados, entre otros servicios serán reducidos.
"La Caja debe continuar como una entidad pública y solidaria", opinó el funcionario. Reiteró su protesta a la evasión de las cuotas obrero patronal, problema que según él debe ser elevado a la categoría de delito penal.
Enfatizó que se debe aumentar la rentabilidad, eliminar las subdeclaraciones, la morosidad, hacer transferencias internas, como también hacer ajustes en la tasa de cotización. Dijo que se han perdido millones de balboas en concepto de lo que llamó abusos dentro de la institución.
"Nosotros podemos demostrar económicamente que una parte muy importante de los problemas que tiene la Caja provienen de los abusos que se han hecho sobre la institución, como por ejemplo, la evasión de cuotas y tener que cargar con la salud de la población panameña", recalcó. Detalló que esto ha contribuido a formar el déficit actuarial.
Recalcó que la ley debe establecer que tanto los gastos de representación como los servicios profesionales deben estar sujetos al pago de la cuota obrero patronal de la CSS, al tiempo que calificó como poco ético que diferentes sectores pretendan beneficiarse del resto de la población, aumentando los gastos de representación y reduciendo los salarios.