LA PUGNA en la Corte subió de tono ayer, cuando la presidenta de esa corporación, Graciela Dixon y su colega Adán Arnulfo Arjona intercambiaron acusaciones.
Arjona anunció que "esta señora (Dixon) tendrá que enfrentar las responsabilidades legales por sus actos", luego que ésta lo acusó de agredir a varios de sus colegas y de no acudir a las sesiones del Pleno.
La nueva disputa surge después de que Dixon denunció a la fiscal anticorrupción, Maribel Cornejo, por realizar una investigación en la que involucraba a magistrados de ese órgano del Estado. Arjona discrepó de la acción de la presidenta de la Corte.
El ex magistrado de la Corte, Edgardo Molino Mola, calificó como inédita la situación surgida y aseguró que en este caso Arjona planteó su posición jurídica, al referirse a la denuncia presentada contra la fiscal Cornejo, pero que en respuesta recibió ataques de carácter personal.
Molino Mola deploró que las diferencias entre ambos magistrados llegaran hasta este extremo y propugnó por buscar una vía de entendimiento.
En tanto, la secretaria de Alianza Ciudadana Pro Justicia, Magaly Castillo, aseguró que las pugnas y señalamientos entre los magistrados de la Corte no son nada nuevo.
"Este es otro episodio triste en donde se lanzan acusaciones y no se permite que la Asamblea haga las investigaciones del caso", aseguró.
Por su parte, el catedrático Miguel Antonio Bernal sostuvo que esta crisis será aprovechada por los enemigos de la democracia para fomentar el caos.
Bernal estimó que los cimientos de la justicia se encuentran en peligro por problemas creados por sus administradores.
Las diferencias entre Dixon y Arjona alcanzaron su clímax, luego que este último elaborara una nota en donde alegaba que nunca se le comunicó la presentación de una denuncia penal contra la fiscal Maribel Cornejo. Situación que negó Dixon.
Arjona también discrepó con el resto de los magistrados de la Corte, al señalar que Cornejo había actuado de acuerdo a lo establecido dentro de la Constitución y la Ley.
Recrudece pugna entre magistrados de la Corte
Bernal considera que los cimientos de la justicia panameña están en peligro.