Estimó Castillo que los menores están en un estado de desprotección y la comunicación a nivel de Estado no se ha hecho.
El CIPDH tomará las medidas necesarias y se verá en la obligación de interponer un amparo de garantías o de tutela como recurso legal, para garantizar los derechos humanos de estos niños.
Actualmente la entidad trabaja en un censo de identidades en el área indígena de Darién donde se están registrando casos similares con niños hijos de refugiados colombianos, explicó. Expresó que el Estado panameño tiene la obligación de poner en conocimiento al Estado del menor que es apátrida, para buscar los mecanismos que garanticen las medidas de supervivencia del niño.
La señora sostiene que su hija dio a luz cerca de una porqueriza en La Bonga.
El señor Heliodoro vio cuando llegaron, como también un ex funcionario de Migración de apellido Sánchez y un sargento De Gracia de la DIIP, recordó Tulia Gómez. En ese entonces el registrador médico era Remigio Atencio.
Su hermana Eusebia Gómez indicó que los niños llegaron a los 20 días de nacidos, todos conocen que nacieron en la porqueriza después de la represa como a 30 minutos caminando en las montañas en La Bonga.
Agueda Violet, otra refugiada colombiana sostiene que existe mala voluntad, ella es una de las cinco testigos que habló a funcionarios del Registro Civil que investigó el caso.
Por su parte, María Elena Espinosa recuerda que los niños los trajo un señor de La Bonga, estaban muy flaquitos. Nacieron entre La Bonga y Puerto Obaldía, en la quebrada del pueblo, cerca de la finca o el monte como le llaman los lugareños, en la propiedad de la señora Rosa Parra.
Un miembro de la Dirección de Investigación e Información Policial (DIIP) de Puerto Obaldía se acercó a este diario y confirmó que los niños nacieron en Panamá, sustentó que en ese entonces estaba de servicio en la frontera.
A sus seis años, no existen jurídicamente, ya que no tienen identidad ni inscripción.
El caso de los mellos no es el único; y es que el conflicto armado colombiano ha traído como consecuencia que muchas mujeres den a luz en suelo panameño, pero al no inscribir a sus hijos ante las autoridades los pequeños crecen como apátridas.