El proceso de reestructuración del Banco Hipotecario Nacional (BHN) se encuentra avanzado en un 80%, informó ayer el gerente de la entidad bancaria, Ernesto Fernández. Aseguró que en dos meses estará listo el proyecto para convertir a la entidad en el Instituto para la Vivienda de Interés Social, el cual será entregado al Consejo de Gabinete para su consideración.
Informó que en estos dos meses subsiguientes la entidad buscará concretar el traspaso de algunos edificios ubicados en Colón, Panamá y San Miguelito a las juntas comunales, para que estas autoridades locales hagan el cobro respectivo a los residentes de estas viviendas.
Explicó que en este caso el mantenimiento y los pagos de agua y luz por parte de la entidad, hacen que el BHN pierda dinero, debido a que lo que pagan los residentes de estas propiedades es una suma inferior a los gastos en que incurre la institución.
Aseguró que también se está por dilucidar el estatus de algunas propiedades del BHN con la Asociación de Amigos de la Fuerza Pública y el Programa Techo y Piso con miras a concretar sus titulaciones. Por su parte, el gerente de operaciones del BHN, Alexis Arias, explicó que lo que se busca al convertir al banco en un instituto es ampliar sus operaciones a un marco más superior al actual.
Con el instituto, dijo, se harían operaciones secundarias donde la entidad no entraría en contacto directo con los prestatarios, sino a través de terceras entidades. Es decir, explicó, se realizarían operaciones primarias, secundarias y de subsidio.
En las operaciones primarias se piensa que el instituto participe en el mercado de valores comprando o vendiendo títulos, emitiendo bonos y cualquier tipo de documento de valor que promueva la vivienda de interés social.
De igual forma, señaló, seguiría también el programa PROFINCO o el financiamiento a través de la banca privada, el Banco Nacional y la Caja de Ahorros; para la ejecución de proyectos aprobados por el Ministerio de Vivienda.
"No será propiamente un banco, el instituto hará operaciones financieras para captar recursos y trasladarlos a los sectores de bajos ingresos en los programas de vivienda", recalcó.
Denunció que también le ofrecen a los pacientes aros hechos en China como si fueran originarios de Europa. En Panamá existen cerca de 95 optometristas, de los cuales el 85% labora en la CSS. También señaló que aquí es uno de los pocos países donde los optometristas son dueños de ópticas porque la ley lo permite.
Destacó que a nivel nacional, en la CSS se expiden un promedio de 200 recetas diarias a pacientes que requieren anteojos, pero de esas si acaso una llega a las ópticas privadas que "no están en la combinación" con los optometristas de la institución. Señaló que esta situación viene ocurriendo desde hace cinco años atrás, sin que ningún director de la CSS se atreva a poner fin a la anómala situación.
Precisó que de las 70 ópticas que existen en Panamá, muchas de las que no están en el "juego" con los optometristas de la CSS han tenido una baja de pacientes con recetas del Seguro Social. Manifestó que las pocas recetas que llegan a las ópticas son confeccionadas con errores y tienen que ser corregidas, para evitar la confección de los anteojos con desperfectos al cliente.
Otra situación anómala que está sucediendo con los optometristas de la CSS es que no están cumpliendo con sus horas fijadas por la institución, denunció. Indicó que la mayoría de los optometristas trabajan por la cantidad de pacientes que atienden y no por las ocho horas de trabajo.
Arturo Wong Valdivieso, jefe de servicios de Oftalmología en el Complejo Hospitalario de la CSS, advirtió que no es ético y va contra las normas de atención al paciente pedirle a un paciente que acuda a una óptica en particular a confeccionar sus anteojos.
El médico destacó que el oftalmólogo y optometristas componen el servicio de oftalmología en la CSS, pero cada uno ejerce funciones por separado. Explicó que el paciente es visto y evaluado por el médico oftalmólogo y éste lo envía al optometrista, quien le realiza el examen y le receta la prescripción que necesita.
"Si el paciente mejora su agudeza visual a valores establecidos normales, este paciente debe salir del consultorio de optometría a cualquier óptica de la ciudad de su preferencia para realizar la obtención de las gafas que se le prescribieron", indicó el médico. No es política del servicio que el optometrista una vez que sale de su consultorio (en la CSS) canalice ( al paciente) hacia su óptica particular, indicó Wong.
Destacó el galeno que la ética médica impide decirle a un paciente que no se le puede operar en el Seguro Social y, sin embargo, le decimos que lo podemos operar en la clínica privada. "Eso además de ser no ético, riñe contra cualquier regla de atención institucional", aseguró Wong. En cuanto a las horas de trabajo indicó que el optometrista es nombrado en la CSS por ocho horas de trabajo diario y cuarenta horas a la semana.
"Generalmente ellos (los optometristas) llenan el cupo que corresponde a la cantidad de pacientes que debe ver cada funcionario por hora, que son cuatro por hora", explicó. Por su parte, Rolando Fábrega, optometrista con 40 años de experiencia, manifestó que no es una práctica general de estos profesionales que laboran en la CSS obligar a los pacientes a que se hagan los anteojos en una determinada óptica.
Fábrega señaló que la CSS no hace anteojos, por lo que no es un delito que un optometrista que labora allí, le haga los lentes a un paciente, pero lo que no se puede hacer es obligar al asegurado a que asista a una óptica específica. "Nadie debe obligar a un paciente a ir a una determinada óptica y mucho menos no entregarle la receta si al cliente no le gustan las gafas", declaró el especialista.
Aseguró que el optometrista que se niega a entregarle una receta hecha en la CSS a un paciente porque no compró los anteojos en una determinada óptica, incurre en una falta grave. Fábrega señaló que por sus años de servicio en la profesión hará un llamado de atención a los optometristas que están incurriendo en esa práctica ilegal que afecta la imagen de la actividad.
En cuanto a las horas de trabajo, explicó que los optometristas de la CSS laboran por la cantidad de pacientes que están citados. "Es como la marea, a veces tenemos hasta 30 pacientes en turno y otros días hay sólo 10", indicó Fábrega.