La connotación político-partidista que involucra una reforma constitucional, obliga a la máxima corporación de justicia a mantener una postura prudente, indicó ayer el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Adán Arnulfo Arjona.
De acuerdo con el magistrado presidente, cualquier discusión sobre una posible reforma a la Carta Magna es competencia de instancias ajenas a la Corte, sin embargo, los miembros de esa corporación se mantendrán expectantes para "compartir algunos pensamientos o ideas específicas sobre el mejoramiento del tratamiento constitucional de la justicia", en el caso de que la ciudadanía elija el camino de las reformas.
Detalló que las recomendaciones se harían en temas como la independencia financiera, autosostenibilidad del Organo Judicial, la sectorización de los ingresos que pudiera generar el Estado en materia de justicia para que sean destinados al sistema y el mejoramiento de la práctica operativa del sistema judicial.
El magistrado presidente, que participó junto a otros miembros de la corporación en un taller dictado a representantes de los medios de comunicación, también se refirió al nombramiento de un nuevo magistrado suplente que ocupe el cargo dejado vacante por el ahora viceministro de la Presidencia, Jaime Jácome.
En ese sentido, indicó que no existe un término legal definitivo para la designación del nuevo magistrado suplente y que en el caso de urgir una suplencia, ésta se llenaría a través de un sorteo realizado entre los ocho magistrados suplentes restante.
Hasta el momento de su dimisión al cargo, Jácome fungió como suplente del magistrado César Pereira Burgos, presidente de la Sala Penal.
Arjona también se refirió a la competencia para el nombramiento del nuevo magistrado suplente, la que dijo, recae exclusivamente en el Ejecutivo.