El comandante del Ejército de Estados Unidos, coronel Gregory Trebon, advirtió ayer que con el cierre de la base aérea de Howard, a partir del 1 de mayo, se dificultarán las operaciones antinarcóticos en la región.
Reconoció que con el desmantelamiento de Howard y la salida de los aviones que ejercen operaciones de radares terrestres, la región será más susceptible para el trasiego de drogas.
"Para los aviones que patrullen la región luego del 1 de mayo será mucho más difícil esta labor, porque tendrán que sobrevolar desde Florida, donde se instalará la base", acotó.
Explicó que la dificultad principal de la reubicación en Florida, Estados Unidos, la constituye la distancia, debido a que anteriormente era más fácil salir de Panamá con destino hacia Colombia o Suramérica.
Agregó que un reducido número de efectivos militares permanecerá en el país, con el único objetivo de cuidar las instalaciones que deben ser entregadas al gobierno panameño.
Aclaró que actualmente no hay planes para mantener las operaciones militares o equipos de apoyo en Panamá, después del 31 de diciembre, y subrayó que se están efectuando los esfuerzos por los canales diplomáticos para ver si siguen operando temporalmente en la región.
"Actualmente este esfuerzo sólo está en manos de los diplomáticos, pero nosotros estamos muy interesados en los resultados", manifestó Trebon.
Recalcó que están muy interesados en hacer "cosas malas a los narcotraficantes, que causan mucho daño a la población".
Trebon reiteró su esperanza en que las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos para la continuación de las acciones antinarcóticos resulten satisfactorias.
"Queremos hacer todas las cosas buenas con nuestros amigos en la región y hacer cosas malas a la gente mala, especialmente a los narcotraficantes", sentenció el coronel.
Las declaraciones del coronel Trebon se dieron en el marco de la salida de la base aérea de Howard de los últimos tres aviones C-27 utilizados por el Ejército norteamericano para servicios humanitarios y la lucha antidrogas en la región.
De acuerdo al coronel, el C-27 sirvió para salvar muchas vidas en la región, pero su salida es una parte integral y necesaria para cumplir con los Tratados y el gobierno de Panamá.
"Las acciones para llevar abastos son las primeras que se verán reducidas y hemos reducido los C-27 y hemos enviado los C-21 y C-29 a los Estados Unidos", apuntó Trebon.
"Lo que han visto hoy es un significativo aviso que estamos cerrando la base y cumplir con el Tratado", dijo Trebon.
Enfatizó la necesidad de actuar en grupo para contrarrestar el flagelo de las drogas, porque ninguna nación por sí sola puede combatirlo.
El coronel Trebon tiene a su mando más de 3,500 efectivos militares y civiles, incluso militares de la Guardia Nacional Aérea y de la Reserva de la Fuerza Aérea los cuales operan los aviones C-27 asignados en Panamá.
También operan los aviones C-130, KC-135, F-15 y F-16 que ejercen operaciones de radares terrestres contra el narcotráfico y apoyo conjunto en el centro de operaciones aéreas con responsabilidades para Centro y Sur América.
Por más de siete años en Panamá, el C-27 voló a casi todos los países de Centro, Sur América y el Caribe, proveyendo asistencia humanitaria, apoyando el mantenimiento de las misiones de paz y combatiendo el narco-tráfico de drogas.
Este es un escabroso avión de transporte de mediano alcance, capaz de aterrizar en pistas de aterrizaje de tierra o grama, y diseñado para todas clases de condiciones atmosféricas.