A partir de la fecha todos los vehículos que transporten desechos peligrosos estarán sometidos a una nueva regulación que establece la adecuada señalización de la ruta, la etiquetación de los materiales que se van a desechar y la conservación de los informes de entrega, transporte y recepción durante cinco años.
La disposición fue establecida por el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud, mediante un decreto ejecutivo que reglamenta el manejo de desechos peligrosos, ya sean sólidos o químicos, en el ámbito nacional.
El documento destaca que todos los vehículos que carguen este tipo de materiales, deben contar con un sistema que permita sujetar las bolsas y asentar los contenedores, de manera que no se deslicen durante el transporte. Agrega también que el cajón del vehículo donde se transporta el material debe poder cerrarse con llave.
Algunos de los compromisos que deben cumplir las empresas que transportan estos desechos son: presentar un informe trimestral de los desechos que hayan transportado en ese período, proporcionar al personal, que estará en contacto con los desechos, capacitación para evitar accidentes durante su recolección y transporte de acuerdo a lo establecido por el ministerio, entre otros.
Estos vehículos deberán evitar el paso por las barriadas, urbanizaciones, mercados públicos o cualquier otro sitio que en caso de accidentes y derrames pongan en peligro la vida y seguridad de las personas.
Estos transportes no solo deberán tener seguro para daños a terceros, sino el nombre de la empresa transportista, el material que trasladan, el número de permiso o registro y el logotipo universal de desechos tóxicos.
Según la reglamentación los desechos peligrosos se clasifican en: infecciosos, patológicos, punzocortantes, inflamables, corrosivos, radioactivos, tóxicos, citotóxicos y explosivos.
Por otro lado sobre todos aquellos desechos de hospitales que provienen de pabellones de aislamiento y los punzocortantes, aunque hayan sido desinfectados, se deben considerar como peligrosos, por lo que su manipulación y disposición final debe realizarse en un relleno sanitario especial.
A su vez los desechos infecciosos que se generan por la atención de pacientes con enfermedades infecto-contagiosas serán tratados dentro de las instituciones de salud y hospitales para evitar la propagación de agentes patógenos virulentos en el ambiente.
Esta desinfección puede efectuarse mediante proceso químico, un tratamiento térmico o por radiación.
Igualmente se establece que aquellos empleados que en el cumplimiento de sus funciones sufran accidentes por exposición a este tipo de materiales deben ser sometidos a pruebas serológicas para VDRL, hepatitis B, C y SIDA.
Posteriormente se le debe someter a tratamiento profiláctico antibacteriano, según el riesgo.