Washington. - Lo que viene ocurriendo en Lima desde que Vladimiro Montesinos regresó de su polémico refugio panameño tiene todo el aspecto de una ópera bufa o de una de esas farsas peruanas como "Pantaleón y las Visitadoras", la mordaz novela de Mario Vargas Llosa sobre las andanzas sexuales de una guarnición fronteriza.
Pero esa imagen superficial no debe desviar la atención del fondo los hechos de los últimos días que en Washington se perfilan como un extraordinario triunfo para la sociedad civil peruana y la comunidad de las naciones americanas, particularmente el papel de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La puesta en escena del presidente Alberto Fujimori en su espectacular "cacería" en busca del exjefe de facto del servicio de inteligencia militar no logró, sin embargo, opacar el persistente esfuerzo de la OEA, a través de la "Mesa de Diálogo", para evitar que la crisis se desborde en un golpe militar o un levantamiento popular como los que acabaron con las dictaduras de la Europa Oriental.
Este esfuerzo, encabezado por el propio secretario general de la OEA, el expresidente colombiano César Gaviria, que se trasladó a Lima a fines de la semana pasada, ha logrado que Fujimori a un férreo compromiso para cumplir con su llamado a nuevas elecciones para el próximo abril, sin doblegarse a las demandas militares de una previa ley de amnistía.
"Tuvimos una reunión de gran tensión," reveló el embajador canadiense Peter Boehm, actual presidente del Consejo Permanente de la OEA, que acompañó a Gaviria a Lima. "A Fujimori no le gustó nada que lo hubieramos criticado públicamente por permitir el regreso de Montesinos y condicionar las elecciones a una amnistía general para los militares"
"Pero logramos los objetivos proclamados por la Asamblea General reunida en Windsor el pasado agosto: elecciones para el 8 de enero y reformas del preceso elctoral," declaró Boehm, en una entrevista exclusiva con El Panamá América. "Y nada de condiciones previas, nada de amnistia. La única condición: elecciones libres y transparentes".
Comentando los resultados del diálogo, Gaviria expresó su "gran satisfacción al haber tenido la ocasión de presenciar como el gobierno, la oposición y los miembros de la sociedad civil han podido llegar a los acuerdos en que el país pueda celebrar el próximo 8 de abril un certamen electoral" con garantías de un proceso "justo, libre y transparente".
El Secretario General, así como funcionarios de la Casa Blanca, también elogiaron el "gesto decisivo" de la presidenta Mireya Moscoso al permitir el pasado mes que Montesinos ingresara a Panamá en un momento en que se temía que el presidente Alberto Fujimori enfrentaba un golpe de fuerzas armadas leales al ex-jefe de inteligencia militar.
"Gaviria se sintió traicionado por el regreso de Montesinos al Perú so pretexto que su vida corría peligro y el hecho que no le fuera impedido por Fujimoril," confió una fuente cercana al ex-presidente horas antes que salió hacia Lima.. "Pocas veces lo vimos tan indignado".
En este contexto, el secretario general adoptó una actitud de dureza en sus conversaciones con Fujimori, según esta fuente, que estuvo reflejada en una reveladora fotografía en la que el presidente peruano forzaba una sonrisa y le extendía la mano mientras Gaviria se mantenía de semblante sombrío.
PAPEL CRITICA DE GAVIRIA
"El papel de Gaviria fue criticó en lograr este acuerdo," manifestó un alto funcionario de la Casa Blanca a este corresponsal. "También debemos reconocer que Fujimori actúo con decisión para aislar a Montesinos tras los esfuerzos que se habían hecho para alejarlo del país gracias a la ayuda de Panamá".
Jake Siewert, el portavoz de la Casa Blanca, confirmó que el gobierno acepta la opinión del Secretario General que el presidente peruano está "actuando en buena fe" cuando promete excluir a Montesinos, su ex- asesor, del proceso político, y que cumplira el acuerdo para reformar el proceso electoral y su propósito de abandonar el gobierno a mediados del 2001.
En un acto de bipartidismo, raro en esta temporada de campaña electoral, el Congreso el martes aprobó por unanimidad una resolución instando al gobierno de Estados Unidos para "apoyar activamente las aspiraciones de las fuerzas democráticas en Perú hacia una inmediata y plena restauración de la democracia en ese país".
No obstante, todos los observadores reconocen que la situación interna del Perú continua sumamente precaria, con la economía casi paralizada, la situación militar aún incierta, y un Congreso en que no solo la oposición fragmentada sino también el bloque del gobierno aparenta estar tambaleante.
"Nadie parece gozar de mucha autoridad en el Perú en estos momentos," señaló Peter Hakim, el presidente del Diálogo Interamericano, que regresó recientemente de Lima.
El experto señaló que hace pocos días una encuesta demostraba que aunque el presidente había bajado en popularidad, todavía tenía 36 por ciento del público a su favor, en comparación del 22 por ciento para el ex-vicepresidente Francisco Tudela y el lider de la oposición, Alejandro Toledo.
Segun Hakim, la posición de Fujimori puede haber mejorado algo gracias al dramático operativo para encontrar a Montesinos, tan remenicente a como dirigío el asalto contra los terroristas que ocuparon la embajada del Japón.