Para las Religiosas la vida comunitaria es una realidad viva, presencia de la iglesia que se experimenta como el taller de la vida cristiana, que profesan actitudes que debe tener un seguidor de Cristo.
Es el noviazgo perfecto, una entrega espiritual, explicó Estela Roja, maestra de novicias, de la Congregación Franciscana de María Inmaculada en el distrito de LaChorrera.