La vida del puertorriqueño Isaac Polanco, acusado de ser el “cerebro” del presunto complot para secuestrar al Presidente de la República, Ricardo Martinelli, corre peligro según denunció el propio afectado.
Panamá América contactó ayer a Polanco, quien se mantiene recluido en el centro penitenciario La Joya y denunció que teme por su vida porque ha sido golpeado por otros reos y en la últimas semanas han intentado apuñalarlo.
“Me enteré que hay alguien que está pagando para matarme, pero no logro saber quién es... yo pienso que pueden ser del mismo caso”, advirtió.
El reo señaló que ya tiene 7 meses de estar detenido y no hay pruebas en su contra.
“Es un enredo lo que hay en la Fiscalía... no tienen evidencia ni pruebas en mi contra... mi abogado ha luchado para que me den medida cautelar, fianza o brazalete, pero han negado todo”, indicó Polanco.
“Si hubiera habido o no un plan para secuestrar al Presidente, sinceramente, yo lo desconozco... la persona tiene que estar loca o ser estúpida para hacer semejante cosa”, manifestó.
En tanto, su abogado Juan Carlos Guerra, aseguró que le ha solicitado a la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada que adelanta la investigación, el traslado del puertorriqueño hacia la cárcel El Renacer o a un lugar más seguro; sin embargo, no ha recibido respuesta.
“Tenemos sospecha de que su seguridad no está garantizada dentro de la cárcel, por lo que solicitamos que se evalúe la posibilidad de su traslado”, sostuvo.
Guerra explicó que a raíz de los golpes que le propinaron a su cliente fue sometido a una cirugía maxilofacial en el hospital Santo Tomás, donde estuvo recluido durante un mes.
El abogado explicó que la Fiscalía tampoco ha remitido al Juzgado correspondiente, la vista fiscal de la investigación tras haberse vencido el término establecido para la misma.
“Ya van más de seis meses de investigación, ya debió enviarse al Juzgado... el proceso se mantiene lento”, indicó.
Guerra dijo que las pruebas que se mantienen en el expediente son testimoniales entre Polanco, el cabo del Servicio de Protección Institucional (SPI), Javier Joel Guzmán, y el hermano de éste, Benjamín. Aseguró que se realizaron los careos entre estos detenidos, pero la diligencia no fue contradictoria a las declaraciones anteriores.