Unos 300 detenidos de la cárcel de Santiago suspendieron ayer la ingesta de alimentos como medida de protesta por la poca cantidad de comida que reciben.
Los reos decidieron no recibir el desayuno en horas de la mañana. Fue necesario que los representantes de la empresa que suministra la alimentación, se presentaran a las instalaciones de la cárcel y se comprometieran a aumentar la porción de alimentos.
Los detenidos abandonaron la medida ayer al mediodía, cuando se cumplió la promesa de la empresa que suministra los alimentos.
Los reos, a través de sus informantes, dieron a conocer que si se incumplen las exigencias no descartan emprender otras iniciativas más enérgicas.