Aunque las autoridades nacionales tienen todo listo para la repatriación de 22 de ciudadanos colombianos que desean retornar voluntariamente al país fronterizo, representantes de las organizaciones no gubernamentales de Panamá y Colombia no se encuentran claros con las medidas de seguridad y de dignidad de estas familias.
Marta Skratteberg, del Consejo Noruego para Refugiados, señaló que "es muy poca información la que ha llegado sobre esta repatriación".
Mientras que en la región fronteriza se encuentra personal del Vicariato de Darién por la Iglesia Católica panameña, quienes se encuentran verificando las garantías de este retorno voluntario de unas seis familias que se refugiaron en el Alto Tuira.
Para Ricardo Castillo, del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos, es preocupante el retorno de estas familias colombianas debido a que han decido volver a pesar del riesgo que existe en Colombia.
Se conoció que los repatriados irán a Capurganá, donde serán recibidos por la Red de Solidaridad de Colombia, y serán distribuidos a San José de la Balsa, Apartado en Antioquía y otros para el área de Riosucio en el departamento de Chocó.
Se espera que en esta repatriación participen representantes de la Oficina Nacional Para los Refugiados, la dirección Nacional de Migración, de la Red de Solidaridad de Colombia, de la Oficina del Alto Comisionado para las Naciones Unidas y representantes de los gobiernos de Panamá y Colombia.
En la República de Panamá permanecen alrededor de 800 refugiados colombianos quienes se encuentran bajo el estatus de protegidos temporales al huir de la violencia armada que vive Colombia en la actualidad.