Cartagena, Colombia.- Los informes alegando que las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) estarían directamente involucradas en el narcotráfico, así como sus reiteradas maniobras para dilatar las negociaciones de paz con el presidente Andrés Pastrana, están recibiendo un creciente repudio popular.
Esta tendencia se oye en las calles y se ve reflejada en los editoriales y las columnas de opinión de los periódicos colombianos.
El cada vez mayor rechazo público podría influir decisivamente en cómo Pastrana encarará el próximo 31 de enero el problema de la prórroga de las zonas de despeje que gozan los rebeldes en distintos departamentos de esta república andina al sur de Panamá, confiaron fuentes diplomáticas al enviado de El Panamá América.
La creciente impaciencia del pueblo colombiano ante el empantanado proceso de paz está a flor de labio de un grupo de personas congregada cerca de la casa amurallada de Gabriel García Márquez, uno de los ilustres ciudadanos de Cartagena, quien actualmente se encuentra en México.
"Estábamos ya hartos de guerras, secuestros, atentados y asesinatos y ahora resulta que las FARC están traficando con drogas", sentencia Pacho Castro, un guía de turistas en esta ciudad colonial que dice que se expresa de acuerdo con el general Barry McCaffrey, el zar antidrogas de Estados Unidos, quien acusa a las FARC de estar involucradas en el narcotráfico, aunque hasta hace poco se decía que más que nadie son los paramilitares de derecha quienes están al servicio de los grandes narcotraficantes.
Lo curioso es que aunque el guía, un fornido costero, coincide con McCaffrey en que las FARC están comprometidas con los narcos, su posición ideológica es categóricamente distinta a la del zar antidrogas estadounidense. No sólo admira al cubano Fidel Castro y al líder venezolano Hugo Chávez, sino que considera que Ernesto Samper, el predecesor liberal de Pastrana, un conservador, y encarnecido enemigo de McCaffrey, como "el mejor presidente que tuvimos en Colombia".
No obstante, no todos comparten la confianza que el guía de turismo deposita en la apreciación del zar antidrogas estadounidense".
"Tiene que haber pruebas de más peso para poder afirmar con certeza que las FARC dieron el paso de cuidadores de cultivos a traficantes internacionales con conexiones en Panamá, México y sofisticadas redes de transporte en alta mar", afirma la revista Semana.
"Si las pruebas contundentes aparecieran sería un verdadero golpe al proceso de paz, que pondría al Gobierno ante el dilema de seguir conversando con traficantes. Si, por el contrario, las acusaciones no tienen respaldo, éstas se verían como otro montaje más para justificar el Plan Colombia.
"A todas éstas, las FARC no han reaccionado ante las acusaciones de McCaffrey, cosa que deja sospechas en el ambiente".
Uno de los pocos políticos de la oposición que continúan apoyando la política de paz de Pastrana, es Horacio Serpa, jefe titular del Partido Liberal. Pero otros líderes liberales expresan profundas dudas sobre su curso, así como sobre el Plan Colombia, auspiciado por Estados Unidos.
"La verdad es que la aspiración de la guerrilla es el poder y el poder no es conversable ni negociable", afirma el ex presidente Alfonso López Michelsen. "Es como si le hubieran propuesto al zar de Rusia unas negociaciones con Lenin".
El Plan Colombia, enfatiza López Michelsen, también padece de "ambigüedades" debido a que en Estados Unidos lo enfocan como un proyecto eminentemente antidrogas, mientras que en Colombia tiene la imagen de una operación de policía y de ayuda militar contra la guerrilla.
"Esa contradicción puede terminar, de un momento a otro, en una crisis", señala.
El ex presidente aprovechó una extensa entrevista con la revista Cambio, para ironizar el papel del presidente venezolano Hugo Chávez, de quien dijo tener "una gran capacidad de persuasión, de simplificar al extremo los términos de cualquier controversia con metáforas o parangones, lo que le ha permitido convertirse en una fuerza no sólo continental sino en un elemento que ha sabido sacar provecho internacional de la situación petrolera mundial".
"Yendo más a fondo", añadió, "Chávez está asumiendo en vida la sucesión de Fidel Castro, con un elemento de poder muy grande, cual es su capacidad de satisfacer las demandas norteamericanas de petróleo. Las posibilidades de perturbación continental de Chávez son inmensas, y aún más si se tiene en cuenta que carece de limitaciones".
"No tiene escrúpulos políticos frente a Estados Unidos, se ríe de las sensaciones americanas potenciales, va y visita a Gadaffi y le da un precio especial a Fidel Castro por el petróleo. Sabiendo así que hay embargo para los que negocian con Cuba, él no sólo negoció sino que subsidia el suministro de petróleo".