La resolución del 10 de agosto destaca que en el caso de los hermanos Martín y Héctor Pertuz (investigados por narcotráfico por la DEA) se le tomó declaración al asistente de la fiscal, quien indicó que ese nombre los asociaba con un conocido de Corro.
Mientras que José María Castillo estableció que los fiscales de drogas para este entonces le confirmaron que había malestar en el área de Colón por una relación social con personas dedicadas a la narcoactividad.
Revela la resolución que los juzgados absolvieron a Raúl Byer, supuesto narcotraficante, pero teniendo la fiscal un período para la apelación, ésta prolongó la entrega del escrito de sustentación, venciéndose el término.
Otro de los casos que menciona la fiscalía es el de Leonardo Fernando Grenald González supuesto testaferro de un narcotraficante, para quien Corro solicitó un sobreseimiento provisional a pesar de su declaración indagatoria donde confirmaba que había obtenido bienes con dinero producto del narcotráfico.
Establece que la fiscal Corro conocía hechos como la posesión de arma de fuego, tipo sub ametralladora detectada en el apartamento de Byer, y no hizo gestiones para dar inicio la investigación sumaria.
Torres fue liberado en 1994 y Herrera asegura que no lo volvió a ver hasta el año 2002, cuando tuvo que mediar entre el colombiano y el mayor de la Policía, Marcio Herazo, en una disputa por la agencia de seguridad Pacific Security. Luego de un fuerte altercado entre Torres y Herazo, Herrera es designado gerente de la empresa para evitar mayores problemas entre ambos socios.
Una vez en la gerencia de Pacific Security, Herrera decidió incluir a la ahora esposa de Torres en la junta directiva de la empresa para que le "tocara algo" ante su difícil situación económica. Finalmente, las deudas de arrastre que tenía Pacific Security la hicieron colapsar.
Herrera admitió ante la Fiscalía de Drogas que le alquiló la residencia 23-A de Dorado Lakes, que es propiedad de su esposa Xenia de Herrera, a los Torres en B/.750 mensuales. El militar retirado sustentó que esta casa fue comprada en B/.123 mil en marzo de 2004 y cancelada en el 2005, con dineros aportados por su suegra y su señora.
El militar gozó de cierta simpatía política luego de su abrupta salida de la Policía Nacional por el movimiento contra Endara y hasta intentó conformar un partido pólítico, mediante el cual no descartó aspirar a la Presidencia de la República. Luego de una espectacular fuga en helicóptero del penal, Herrera fue liberado de los cargos de atentar contra la personalidad interna del Estado por falta de pruebas.
La situación económica de Torres al parecer había mejorado sustancialmente en pocos años. Para el 2005, mantenía una residencia en Brisas del Golf y un palacete de playa en Juanche, además de una camioneta Toyota Prado.
El matrimonio Torres figura entre los dignatarios de las sociedades anónimas Agropecuaria Talingo S.A. e Invermar del Caribe. Las autoridades también vinculan a Torres con Germán Pinzón, otro testaferro de Rayo Montaño en Nautipesca, la principal fachada comercial del capo colombiano en Panamá.
Torres vendió todas sus propiedades y abandonó Panamá en el 2005, pero no por el Aeropuerto de Tocumen; decidió enfrentar los peligros que le imponían las aguas del Atlántico para llegar hasta la comunidad colombiana de Turbo, en donde tiene una productiva finca que abastece de vegetales a la compañía multinacional Del Monte.
El colombiano salió de Panamá luego de una conversación que mantuvo por teléfono con Herrera, quien le comunicó que el entonces fiscal primero de Drogas, Patricio Candanedo estaba preguntando por él.
"Vea compadre, si usted anda en alguna cuestión rara, déjese de vainas, porque el fiscal está preguntando por usted, y si no anda en nada, entonces olvídese de esto", le reclamó Herrera a Torres. "Vea compadre, dígale al fiscal que yo ando en mi asunto en la finca", respondió el colombiano, antes de desaparecer y convertirse en un prófugo internacional de la justicia.