El administrador de la Autoridad Marítima Nacional, Rubén Reyna, manifestó ayer que no abandonará ese cargo hasta después del mes de mayo del año 2000, porque renunciar en este momento "sería un absurdo y una imprudencia" de su parte.
Reyna precisó que aunque su período de gestión culmina en el año 2004 no es su interés permanecer hasta esa fecha, sino hasta que logre resolver algunas cosas pendientes en el sector marítimo, para entonces retirarse sin ninguna restricción.
Aseguró que en conversaciones sostenidas con la presidenta Mireya Moscoso se acordó el establecimiento de un período de transición razonable para lograr estos objetivos.
"Yo le propuse a la presidenta Moscoso salir después de mayo del 2000 porque ahora sería imprudente hacer un cambio en la Autoridad Marítima", dijo.
Por otra parte, Reyna anunció el levantamiento del embargo que se mantenía contra Panamá en el océano Atlántico por parte de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICA).
Destacó que esta medida era significativa porque afectaba la relación comercial de Panamá en materia marítima con la Comunidad Económica Europea (CEE).
Agregó que el levantamiento de este embargo permitirá que se generen anualmente más de B/.500 millones en concepto de exportación de productos pesqueros.
"Ya podemos tener libertad de pescar en el Atlántico y en el mes de abril del 2000 se podrán asignar las cuotas definitivas, y Panamá podría recibir una cuota anual de 43 mil toneladas", sostuvo.
Indicó que el embargo fue aplicado en 1997 y que hasta la fecha no hay un estricto cálculo de las pérdidas económicas provocadas por este medida.
Destacó que existe el interés de empresas muy serias en establecerse en Panamá, "pero impedirles que puedan llevar el producto a la Comunidad Europea, Estados Unidos o Japón, cerraba sus intenciones de realizar inversiones aquí".