Durante la indagatoria rendida ante la Fiscalía Cuarta Superior, Ridley aseguró ser víctima al igual que Grossi de la violencia que se vive en Panamá. Ahora toda apunta hacia los colombianos Didier Osorio y Camilo Castro, contra quienes existen órdenes de captura.
Según las investigaciones estos sujetos habrían sido las últimas personas con las que se vio Grossi y las personas que trasladaron la maleta con el cuerpo descuartizado de la estadounidense hasta calle 11, Río Abajo, lugar donde fue quemada por unas cuatro horas.
En sus descargos Ridley aseguró que no conocía a Grossi con anterioridad, y asegura que los colombianos las mantuvieron retenidas a las dos.
Su abogada Ana Belfon explicó que la fiscalía le formuló cargos por el homicidio de Grossi.
Según Belfon, Ridley es una inversionista que realizaba negocios en Panamá y que fue víctima de la violencia que se vive en el país al igual que Grossi.
Otros dos sospechosos que fueron detenidos por la Policía Técnica Judicial (PTJ) fueron dejados en libertad, pero ahora están siendo nuevamente requeridos.
Las autoridades estadounidenses han ofrecido la colaboración del Buró Federal de Investigaciones (FBI) para esclarecer el crimen.
El cadáver desmembrado y quemado de Toni Grossi fue encontrado el 11 de abril en un lote baldío, en Río Abajo.
Los presuntos responsables llevaron el cuerpo en un taxi que los recogió en el edificio PH Atlantic.
Las muestras tomadas en el apartamento de la estadounidense determinaron que en ese lugar hubo cuatro personas al momento del crimen.