Estamos reaccionando todavía en Panamá en cuanto a planificación urbana. Lo que se está haciendo no es suficiente para atender el crecimiento actual y venidero de la población en la ciudad.
Estas son las coincidentes posiciones de los arquitectos Jorge Riba y Alvaro Uribe.
Panamá es parte de los 122 países donde ayer se presentó oficialmente el Estado de la Población Mundial 2007, actividad en la que participaron los arquitectos Uribe y Riba.
Precisamente que los gobiernos no reaccionen sino que planifiquen a corto y largo plazo, es unas de las principales recomendaciones del informe.
Para el arquitecto y urbanista Alvaro Uribe, si vemos las proyecciones de la inmigración desde el interior y el exterior, puede haber una duplicación de la población metropolitana en sólo 15 años.
Considera que no se ha hecho absolutamente nada para anticipar los servicios que esa población demanda.
"Estamos embriagados con este auge de la construcción, que ocurre en unas 500 hectáreas de una ciudad que tiene 25, 000", afirma con ironía.
Pero le preocupan las otras 24, 500 hectáreas con gente que se dispersa más y más del centro, para la que hay cada vez menos servicios.
Aunque algunos afirman que ya tenerla es un logro, el urbanista considera que la ley urbana tiene una reglamentación tan pobre, que no aporta instrumentos para incidir en lo que se debe hacer.
La ciudad se acaba en Punta Paitilla, así lo percibe Uribe. Si seguimos pensando así, se está condenando a esa misma zona privilegiada a fortificarse y habrá un nuevo intramuro y un arrabal. Una ciudad desprovista de servicios y otra que lo tiene todo.
Esa endeble planificación la explica el arquitecto Jorge Riba en términos de deficiencias educativas.
Para este reputado arquitecto, planificar implica un cambio de actitud que tiene su base en la educación.
Y ello entraña consultar con múltiples disciplinas. La ciudad no sólo son edificios, sino principalmente los humanos y sus relaciones, lo que necesita para vivir en sociedad: espacios públicos seguros y agradables, que sean edificantes. La participación ciudadana es fundamental para lograr ese cambio de actitud, asegura.
El lanzamiento del informe tuvo el apoyo de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, y se acompañó de un foro en el que participó la demógrafa Carmen Miró.
"Liberar el potencial de crecimiento urbano" es el lema del informe mundial, pero Miró le antepuso la frase "No parece necesario..".
De esta forma se refiere a lo que ya sucede en nuestro país con la concentración de población urbana: 73%.
Hizo la observación de que aunque la información oficial panameña revela una ligera disminución en el ritmo de crecimiento urbano, ella no lo percibe así.
Aunque en la mayoría de los países en desarrollo la tasa de fecundidad repercute directamente en ese fenómeno urbano, en Panamá se alimenta por la migración desde las áreas rurales, según la demógrafa.
Miró vinculó las proyecciones del informe mundial con la pobreza que se registra en Panamá, pese al "alabado" crecimiento económico.
Como salida, mencionó la educación, pero de la mano trajo otra realidad. Aunque Panamá presenta un elevado gasto social, hay pobres resultados.
En el foro, la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, expuso los proyectos y obras para atender precisamente a los grupos postergados, y la tarea de hacer frente a la demanda de techo que tienen unos 22, 000 nuevos hogares que se forman todos los años en Panamá.
Ritmo urbano desentona con débil planificación
Ya no basta atender los problemas actuales. Los programas deben estructurarse para hacer frente al futuro crecimiento de la población en el centro urbano.