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Tan parecido a la vida el teatro, que a veces nos confundimos de escenario. ¿Cuál de todas las máscaras nos ponemos hoy? ¿Ha sido diferente este "espejo de la sociedad" en épocas pasadas?. Ficción realidad, las tablas siguen funcionando, el hombre convierte la vida en una pirueta, mueca, gesto o en una reflexión profunda sobre la sociedad donde vive.
Esta vieja expresión humana, que ha adquirido momentos estelares en toda época y tiempoÑ el Premio Nóbel del dramaturgo, comediante y bufón moderno, el italiano FoÑ es prueba de que el teatro está vivo y coleando, que respira, tiene presencia y que es una de las expresiones en donde la sociedad se refleja, muchas veces al desnudo, sin más ropaje que sus propias miserias.
Las tablas del teatro de la Universidad de Chile, se han puesto, recientemente, al rojo vivo, estremeciendo quizás una sociedad, que como tantas otras en tiempos modernos, viven un doble estándar moral, encendiendo una polémica que trasciende los linderos académicos.
Los autores de este "cortocircuito", del relámpago que ha caído en pleno verano sobre la sociedad chilena, fueron el director de teatro y profesor de estética del departamento de teatro de la Universidad de Chile, Abel Carrizo, y los actores Alexis Rivera y Erica Suárez (seudónimo).
Alexis Rivera y la bailarina de topless, Erika Suárez, entre los 30 y 33 años, hicieron el amor en vivo y en directoÑpor primera vez en un escenarioÑ durante el festival de Nuevas Tendencias TeatralesÑ lo que produce hasta ahora una fuerte polémica en los claustros universitarios, que ha trascendido, como corresponde en toda sociedad abierta a la prensa chilena.
Mostrar la realidad oculta, fue la respuesta de Alex Rivera, cuando continuaron las preguntas acerca de la motivación y el telón de fondo de esa escena, en la cual sus protagonistas se calzaron sendos anteojos oscuros para "tapar los ojos y conservar el anonimato", respondieron ante la nueva interrogante de que si la nueva intención fue "desacralizar el acto sexual? ¿O sacralizarlo?, respondieron.
Abel Carrizo, con más de 40 obras dirigidas- quien reveló que hubo "sexo oral incluido, además de la penetración y eyaculación", afronta una investigación interna de parte de las autoridades universitarias chilenas, ya que algunos creen que se le pasó la mano y se "ha ofendido la moral pública".
Fuerte sesgo experimental nos prepara para simular y fingir en las tablas, y es lo que se ha conseguido en "un país que esconde la realidad a cada rato", dijo Carrizo en su descargo. Es un teatro, añadió, para ampliar fronteras, contra el hermetismo.
No fue fácil encontrar una Erika Suárez, de origen humilde y aunque usara gafas oscuras e hiciera el acto sexual en la semipenumbra de llevar un acto privado al público penumbra y se cobijara bajo el anonimato, porque, después de todo, la sociedad tiene sus propios parámetros, medidas, sus pesos y contrapesos, autocensuras, patrones, temores, miedos, y espejos para observar la realidad.
Veintisiete mujeres rechazaron la oferta y en su descargo, sostuvieron que podrían hacer muchas cosas horribles, pero esa no.
La obra titulada "La vida como imitación del teatro", duró sólo siete minutos, tiempo suficiente para poner a correr a las autoridades universitarias chilenas, sorprendidas, quizás, por el sopor de un verano más caliente de lo habitual.
Cayó el telón, aparentemente de una obra experimental, pero la polémica continúa. René Orozco, candidato a rector de la Universidad de Chile, acusó al director y su obra de pornográficos, porque un "coito público, no es un acto de creación, sino de vulgaridad".
Libertad de expresión, rupturismo, nueva vanguardia, - no sabemos- el arte es una expresión humana profunda, compleja, de múltiples dimensiones y estados, búsqueda constante, y el debate suele ser la única alternativa en la búsqueda de esta aguja en un pajar que suele ser la verdad.