El ruido puede llegar a convertirse en el responsable de la impotencia sexual, del aumento de la presión arterial, nerviosismo, estrés y por supuesto, de la sordera.
Según el otorrinolaringólogo Rolando Muñoz, en Panamá son cada vez más los jóvenes con deficiencias auditivas, lo que significa que podríamos tener "una juventud sorda".
Un estudio oficial reveló que en la Calle 50 los decibeles de ruido alcanzan entre 80 y 85, mientras que los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud señalan que en más de 70 decibeles los sonidos resultan molestos, cuando superan los 90 se vuelven dañinos y después de los 120 se tornan hasta dolorosos".