Tras amenazar con paralizar las obras, exigir más dinero para avanzar, tomar distancia de su socio Impregilo y demandar mayor tiempo para entregar la obra finalizada, Sacyr, constructora española que encabeza el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), ahora culpó a la Autoridad del Canal de Panamá por los sobrecostos que exige y que desató el conflicto comercial que hace tambalear el proyecto.
Según consignó una publicación el diario El País de España, Sacyr aseguró que los sobrecostos se originan por los estudios deficientes realizados por la ACP y presentados en el pliego de licitación.
La constructora española consideró que “los pliegos de licitación contenían errores muy graves y costosos”. De acuerdo a la publicación del rotativo ibérico, estos sobrecostos se debieron a problemas imprevistos: en primer lugar, se encontraron con lodo en la obra de la ataguía; segundo, la calidad del basalto extraído en las excavaciones distaba de lo afirmado en el pliego por ACP; y por último, el estudio de durabilidad y permeabilidad del hormigón.
Según Sacyr, “todos esos problemas generaron sobrecostes y retrasos” e indicó que “los problemas del hormigón junto a otros trastornos, interferencias y modificaciones han dado lugar a una reclamación de otros 880 millones de dólares”.
El 30 de diciembre pasado GUPC avisó a la ACP de que en 21 días suspendería las obras si no se le resolvían sobrecostes por más de 1.600 millones de dólares porque tenían un problema de flujo de caja, lo que la administración de la vía rechazó por estar fuera de las pautas del contrato suscrito en 2009 por casi 3.200 millones.
Para evitar el colapso del día 20, la ACP ofreció adelantar otros 100 millones de dólares y diferir el reembolso de 83 millones por parte de GUPC, pero condicionado a que el consorcio ponga otros 100 millones de dólares y se olvide de su carta de preaviso de suspensión de la obra.