COMO SI fueran abejas en un panal, los buhoneros en Salsipuedes se dedican a vender materiales folclóricos entre los que destacan polleras, montunos, tembleques, carteras de cuero, panas, entre otros. Su estrecha calle se queda corta debido a la gran cantidad de trabajadores que saturan esta famosa avenida.
Según Jacinto Chávez, quien tiene 50 años de estar en este sitio, esta avenida era un sitio del arrabal, ya que la ciudad estaba dividida por un muro que separaba los ricos de los pobres.
De acuerdo con Chávez, las ventas aumentan de acuerdo con la época del año, registrando mayor actividad en las fiestas patrias.
La seguridad en el área es estable, pero considera que debe haber un mejor servicio de vigilancia tanto en el día como en la noche. Muchas personas no acuden al sitio por temor a que los delincuentes se apropien de sus pertenencias.
En este sitio los buhoneros pagan al municipio y al Sindicato de Buhoneros B/.2.00; y por la seguridad una cuota de B/.15.00.
Salsipuedes puede ser considerado un lugar histórico, por lo que este sencillo señor considera que instituciones como el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y la Alcaldía de Panamá deben prestarle una mayor atención.
La Alcaldía de Panamá les construye los pequeños locales, pero no les continúa dando el mantenimiento. También pide que a los vendedores se les dicten seminarios de cómo tratar a los clientes.
No obstante, con sus pintorescos kioscos, los buhoneros de esta curiosa avenida permanecen encerrados en un rincón de la historia, esperando la ayuda del gobierno para mejorar sus condiciones de vida.
Este simpático señor narra que desde el principio la avenida era un campo donde habían negocios de chinos y casinos. Había gente de mal vivir que le robaba a los peatones. Otra historia relata que los niños desaparecían, por lo que comentaban que los asiáticos se comían a los infantes.
Salsipuedes requiere atención urgente
Buhoneros luchan contra la inseguridad y la falta de mantenimiento, a pesar que es punto turístico.