En todo el país, la agricultura es la actividad en la que más se registran accidentes de trabajo por la utilización de químicos, entre ellos plaguicidas, mientras que el sector de la construcción se ubica como el de mayor fatalidad.
Datos del Ministerio de Salud (MINSA) indican que en el 2004, las empresas nacionales tuvieron gastos indirectos de casi B/. 585 millones, sin contar cuánto representa para la economía nacional.
A raíz de ello, expertos en salud ocupacional conforman un grupo multidisciplinario, que advierte la necesidad de que empleados y patronos asuman sus responsabilidades para minimizar riesgos.
Según los expertos, los accidentes laborales afectan a ambas partes y los daños incluyen empleados lesionados y desmotivados, pérdida de recursos humanos, clientes y sociedad insatisfechos, disminución de ventas y pérdida de mercadeo, entre otras.
Pensando en ello se dictó una capacitación, en la que participaron funcionarios del MINSA, la Caja de Seguro Social, el Programa Salud y Trabajo en América Central y la Universidad de Panamá.
Salió a relucir que el trabajo informal en Panamá alcanza el 46.3% de la población económicamente activa. Preocupa que ésta carece de seguro voluntario y riesgo profesional. A futuro serían una carga para el Estado.
A pesar de que durante las vacaciones de verano los docentes se preparan en esta materia no ponen en práctica los conocimientos alcanzados.
Hay escuelas oficiales donde los estudiantes tienen que pagar por recibir este tipo de educación.