AL dolor de perder un familiar, los moradores del distrito de San Miguelito deben sumar el enorme gasto que representa darle cristiana sepultura.
Es un área fundada hace 36 años y a pesar de ello, no tienen todavía un cementerio municipal.
Su población supera las 300 mil personas, a las que les toca desplazarse a los cementerios de Juan Díaz, Corozal, Chilibre o llevarse a sus familiares al interior, en los camposantos de sus pueblos de origen.
Es evidente que en el distrito de Panamá no hay cabida para los muertos del distrito.
El departamento de Servicios Funerarios de la subgerencia de Empresas Municipales del Municipio de Panamá.
Por la demanda de una plaza para realizar entierros en San Miguelito, se abrió el Cementerio Municipal de Utivé, en marzo de 2003.
En este lugar, a septiembre del presente año, hay 1, 043 tumbas ocupadas, de las que el 80% pertenece al distrito vecino.
De los entierros que se dan en los 11 cementerios de la capital, el 70% corresponde a personas de San Miguelito. Se registran de 20 a 25 entierros diarios.
Olga Marquínez, vive desde hace 30 años en Cerro Batea y tuvo enfrentar el dolor de no tener dónde enterrar a su madre y otros seres queridos que murieron después.
Todo ocurrió el 13 de septiembre de 2004 , cuando murió la progenitora de Olga y ese día comprobó que se requiere urgentemente un cementerio en ese distrito. "Los gastos que acarreó el entierro y traslado de familiares me rompieron el bolsillo".
Y no es para menos, en su hogar hay un ingreso de B/.400, pero por la ausencia de un cementerio gastaron B/.1, 500 en un lote en el Jardín de Paz (los precios han subido desde entonces).
Se salvaron porque contaban con ahorros porque de lo contrario, jamás hubiesen podido pagar esa cantidad.
Y no todo acaba allí. Hay que agregar los gastos de la funeraria y el ataúd, B/.150.
"Enterrar a mi madre fue muy costoso porque se tuvieron que hacer muchos gastos que destruyen el bolsillo de nosotros los pobres. Si hubiera existido un cementerio nos hubiéramos ahorrado ese dinero", afirma.
Considera que el cementerio de Utivé está muy lejos para visitar a un ser querido y en el de Pueblo Nuevo, no cabe un muerto más, incluso por la ausencia de servicios funerarios municipales hubo que exhumar a su padre para enterrar a su madre. La exhumación costó B/.300.
Igualmente Guillermo Pereira, residente en Los Andes, está convencido de que el dolor de un ser querido se duplica por la carencia de un cementerio en San Miguelito.
Para sepultarla tuvo que hacer un arreglo con el Parque del Recuerdo (privado) y debe pagar B/.1, 000.
Por su situación económica, todavía adeudan B/.600, lo que amortiza con una mensualidad de B/.25.
Cuenta que hasta tuvo que pagar B/.60 para el traslado de los familiares al camposanto.
Al respecto, el ex alcalde de San Miguelito, Felipe Cano, indicó que un sepelio económico para los residentes no baja de B/.600 ó B/1, 000 "y eso es muy costoso".
En el 2003, se registraron unas 1, 264 muertes, de las que 550 corresponden a mujeres y 714 a hombres, según la Dirección de Estadísticas y Censos de la Contraloría. Mientras que en el 2004, se resgistraron 1, 217.
El alcalde de San Miguelito, Héctor Carrasquilla dice que se ven imposibilitados para darle respuesta a los familiares de los muertos del distrito.
Se tienen, para el cementerio, 20 hectáreas que concedió la ARI a la Fundación de Patronato Cementerio de San Miguelito, en el Valle de San Francisco.
Y aunque Carrasquilla informa de la construcción de la primera etapa del camposanto sin dar fecha, el ex alcalde Felipe Cano, quien en 1998 logró el globo de terreno en concesión por 20 años en el área revertida, manifiesta que van para 10 años y no se ejecuta el proyecto. Un sepelio en San Miguelito no costaría más de B/.250, incluyendo todos los gastos de ataúd, velación y transporte.
Por su parte, Nilsa de Caballero, del Municipio de Panamá dice que San Miguelito no ha hecho nada por crear su cementerio y que el de Utivé, no durará 80 años, como preveía un estudio de mercado, sino la mitad.