La gobernadora de Panamá, Irlena Brown, informó ayer que impondrá multas hasta de mil balboas, a quienes se les haya decomisado armas durante las festividades patrias.
De igual forma, dijo que está a la espera que la Asamblea Legislativa discuta un proyecto de ley que busca establecer penas de cárcel a quienes se les encuentre armas de fuego, sin los permisos correspondientes.
En cuanto a los decomisos de armas durante las fiestas patrias, Brown precisó que a pesar que este año se ha producido una menor cantidad de incidente violentos, sí se ha producido el decomiso de varias armas de fuego, en diversos puntos de la provincia de Panamá.
"A quienes se les haya encontrado estas armas, les vamos a poner la multa máxima de mil balboas, porque lo avisamos mucho, aparte de que nos parece lógico que es una imprudencia portar un arma en un lugar donde hay tantas personas", enfatizó.
La gobernadora se refirió también a un proyecto de ley que se encuentra en la Comisión de Gobierno y Justicia de la Asamblea Legislativa, con el cual el Ejecutivo busca penalizar el porte ilegal de armas de fuego.
Sin embargo, dijo, hay otros dos proyectos similares presentados por los legisladores Francisco Ameglio y Wigberto Quintero, por lo que se esperan los debates de estos para tratar de lograr una unificación en el tema.
En el proyecto presentado por el Ejecutivo, lo que se busca es que se declare ilegal el uso de armas y se considere como un delito y se establezcan penas de cárcel de seis meses a un año.
Graciano es otro joven voluntario de 15 años de edad que actualmente vive en Boca de Cupe. Actualmente, porque hace unos meses salió huyendo con su familia de Piedra Real del área de El Chocó (Colombia).
"Afortunadamente a nadie de mi familia han matado", destacó este joven que aparenta mucha más edad en su manera de hablar, tal vez, porque la violencia de la que huyó lo obligó a madurar de golpe.
Para él, el programa que lleva adelante el Vicariato con UNICEF le ha ayudado bastante. "Antes era muy introvertido, ahora soy más extrovertido y comparto más con los amigos". Graciano ha recobrado la confianza en las personas que le rodean.
Este joven quiso dejarle un mensaje a las autoridades: "No me quiero ir mientras la guerra en Colombia no haya cesado".
"Todo intento de erradicación de la pobreza tiene que tomar en cuenta a los niños", destacó Alfredo Missair, director Regional Adjunto de la Oficina Regional de UNICEF en una visita que realizó recientemente a la provincia de Darién.
Missair señaló que aunque se han hecho muchos intentos por mejorar las condiciones de vida de los niños, a través de programas de salud (vacunación, bajo índice de mortalidad infantil, etc.) eso no es sostenible y se nos olvida que dichos intentos se nos pueden caer, e incluso ya empiezan a darse problemas de salud inaceptables en la región, en pleno inicio del Siglo XXI, tales como: desnutrición, no inmunización, etc.
"Hemos logrado cosas, pero no lo suficiente como para desarrollar en todas partes lo que se necesita para proteger los derechos de todos los ciudadanos, niños y adolescentes", enfatizó.
Missair destacó que el país tiene que invertir más en la infancia y en la adolescencia. Si los países se han comprometido con respetar los derechos de los niños, no hay excusas para no hacerlo, dijo.
Al respecto, señaló que hay un estudio de UNICEF y CEPAL que se presentó recientemente en la reunión de ministras y ministros Iberoamericanos de Infancia y Adolescencia sobre cumplimiento de metas del Plan Iberoamericano, el cual destaca que en Latinoamérica sólo se invierten 70 centavos de dólar por día por niño, cuando la cifra ideal sería de 1.05 dólares, lo que muestra una brecha de 35 centavos entre lo que se está haciendo y lo que debemos hacer.
La hermana Margina Cuadra es una de las religiosas que trabaja en el Vicariato de Oriente y es parte del programa. A ella se le han acercado algunos padres de familia a manifestarle la complacencia de ver los cambios que han tenido sus hijos. "Jóvenes voluntarios que antes eran problemáticos ahora contribuyen a que otros niños puedan crecer en un mejor ambiente, destacó.
Sor Margina señaló que con los voluntarios del proyecto "Retorno a la alegría" se quiere que los jóvenes tomen conciencia de sus necesidades, que manifiesten su opinión y que den a conocer cuando algo no les gusta.
Para las misioneras fue un reto involucrar a los jóvenes indígenas, dado que por lo general son muy retraídos, pero afortunadamente el programa tuvo muy buenos resultados. Ahora en cada comunidad están surgiendo nuevos líderes.
La hermana indicó que próximamente se estará incluyendo dentro del programa de actividades, aspectos de la cultura, con lo que se busca reforzar las raíces culturales en los niños
Cuatro hermanas trabajan en la zona misionera de El Real, que comprende las Comunidades de Mercadeo, Pinogana, Yape, El Real, Boca de Cupe, Púcuru, Paya, Balsal y todas las comunidades fronterizas. Cada una de ellas se dividen las comunidades en donde regularmente realizan las giras, para retornar luego a su sede, ubicada en El Real.
Estar pendientes de las comunidades es casi un reto para ellas, dado que tienen que esperar hasta dos horas a orillas del río a que pase una piragua y las lleve a sus destinos, pero lo hacen todo por amor, un amor que es retribuido por la gente que las han hecho parte de su cotidianidad.