Si el nuevo gobierno cumple el cronograma establecido para el proyecto de saneamiento de la Bahía de Panamá, el inicio de las obras civiles se desarrollará en los primeros meses del 2005.
El anuncio fue hecho ayer por el ministro de Salud, Fernando Gracia, durante la entrega y firma de la primera fase de los diseños y planos del proyecto de saneamiento de la ciudad y Bahía de Panamá a un costo de B/.3.1 millones.
El proyecto, coordinado por el Ministerio de Salud, será traspasado al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, que tiene nueve años para que el agua residual que llegue a la bahía sea saneada en un 90%, explicó Gracia.
Expresó que en diciembre se podría firmar el préstamo de B/.330 millones (que incluye todo el proceso de saneamiento) con el Banco Interamericano de Desarrollo y el Gobierno de Japón.
Indicó que el proyecto incluye la eliminación de los tanques sépticos, cambios en las redes del alcantarillado y la puesta en marcha de la planta de tratamiento de aguas servidas.
Los planos confeccionados abarcan desde el área del Casco Viejo hasta la cuenca de Río Abajo, en donde se ha previsto mejorar la calidad de agua de nueve ríos y afluentes que llegan a la bahía.
Cierto es que el aumento en el petróleo responde a un sin número de razones entre las que figuran las de corte estructural.
En este aspecto, Quevedo subrayó que influye particularmente la demanda mundial de energía que tiene como principales fuentes el crudo y sus derivados, la que crece en forma constante y se espera se acentúe en el 2005.
Algunas proyecciones de la Agencia Internacional de Energía marcan esta tendencia hacia el 2010.
En ese sentido es importante destacar que la demanda energética mundial sigue dependiendo un 88% de los derivados del petróleo, 6% del carbón y 3% para cada una de fuentes hidráulicas y nucleares. El gas, el viento, la basura y demás carburantes pesan poco en la generación global.
Entre otras razones ligadas al aumento del combustible, el analista mencionó las que marcan la oferta y la demanda, aunado a que también influye la decisión que tomará la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en septiembre próximo en torno a fijar una nueva banda de precios.
"El aumento de los fletes marítimos en un 10% desde el Golfo Pérsico hacia Europa, Asia y EU influye de manera significativa, porque al haber más disponibilidad de crudo por parte de los países de OPEP, hay más requerimientos de tanqueros y por ende, los armadores se ven presionados a aumentar sus tarifas" recalcó.
Aunado a lo anterior, los países deben enfrentar la fuerte demanda China que se ha convertido en el segundo mayor consumidor energético del mundo, sin olvidar la de la India y la recuperación económica mundial que incluye a Estados Unidos, que presiona igualmente con el consumo.
Además está la situación interna de Venezuela, que no alcanza sus cuotas de la OPEP, también se suman los acontecimientos políticos, y no se descartan las amenazas de huelga laboral en instalaciones de Total-Fina en Nigeria y en las concesiones de ExxonMobil.