El Hospital Santo Tomás afronta una dramática ambigüedad que angustia e irrita a su personal. Por un lado cuenta con un nuevo edificio, completamente moderno y con tecnología de punta a la altura de los mejores centros de salud de Latinoamérica, y por otro, sufre la peor crisis financiera de su historia.
El Panamá América recorrió las instalaciones del "Elefante blanco" y pudo constatar la incertidumbre que reina entre los médicos, enfermeras, laboratoristas y personal administrativo, que observan cómo día a día se acumulan las carencias de insumos médicos, medicamentos, elementos quirúrgicos y reactivos de esterilización, entre otras.
La construcción de las estructuras y su equipamiento costó alrededor de B/.70 millones. La presidenta Mireya Moscoso lo inauguró el 17 de noviembre del año pasado.
¿Cómo puede ser que tengamos un edificio en el que se gastaron tantos millones de dólares y el hospital no tenga los insumos básicos para su subsistencia?, se preguntó un médico que pidió la reserva de su nombre.
Señaló que de poco sirven los B/.3.5 millones del crédito extraordinario que les otorgaron si sólo en gastos de mantenimiento y repuestos para los equipos médicos se gasta más de un millón de balboas.
En realidad los números del Santo Tomás no cierran desde hace varios años. El año pasado ya les aprobaron un crédito extraordinario por B/.6,403,299, de los que les quedaron debiendo B/.1,333,818,84. Tampoco les entregaron la subvención de B/.440,739,53 que les correspondía, lo que los llevó en el 2004 a acumular un déficit de B/.2,500,000.
Ayer, el Consejo de Gabinete aprobó el crédito adicional de B/.3.5 millones solicitado por el Patronato del Santo Tomás para cubrir los gastos operativos. Ahora corresponderá a la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa aprobarlo.
El director médico del Santo Tomás, Rodrigo Velarde, dijo anoche que el hospital no sólo enfrenta problemas de déficit económico, sino también de personal capacitado.
Por ejemplo, señaló que hacen falta médicos y enfermeras para atender las áreas de nefrología y neurología.
El Santo Tomás tiene capacidad para 400 camas, cuenta con 15 salas de operaciones modernas, cuatro quirófanos de cirugía ambulatoria y sendas unidades de cuidados intensivos y semi-intensivos.
Explicó que el porcentaje de ocupación de la maternidad es de 50% y del resto del hospital fluctúa entre 75 y 80%, que es una cifra aceptable. Agregó que semanalmente egresan del nosocomio unas 450 personas.
Reiteró que los B/.3.5 millones aprobados anoche sólo alcanzan para funcionar hasta agosto.
El hospital tiene edificios de servicios generales, estacionamientos, desechos hospitalarios, consulta externa, maternidad, docencia y de especialidades, que atienden a pacientes asegurados y sin asegurar.
Con las nuevas infraestructuras de consulta externa se cuenta con 75 consultorios, una nueva farmacia, fisioterapia, ortopedia y un almacén general, entre otras salas de importancia.
El mantenimiento de los equipos generales del hospital está estimado este año en B/.520,080, el de la maquinaria biomédica en B/.345,331 y los respuestos médicos en B/.149,950.
El presupuesto aprobado para este año asciende a B/.26 millones 838 mil.
Santo Tomás: entre modernidad y carencia
Hubo una danza de millones en su edificación y no tiene ni para pagar la cuenta de luz.