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"Sapos" negociaron entrega a Estados Unidos en Panamá

Un hotel panameño cinco estrellas se convirtió en una antesala de los tribunales norteamericanos, en el marco de un programa para desmantelar carteles de la droga que “rayaba en la frontera de lo legal”.


Segunda entrega

Un hervidero de narcotraficantes y agentes de la DEA copaban la sala del lujoso hotel en la capital panameña. Aviones fletados regresaban a Estados Unidos con narcos entregados a la justicia en busca de una rebaja de pena. Los peligrosos capos caían derrotados ante la violenta guerra desatada entre los carteles y el cerco que le tendía la Policía colombiana.

La fila de traficantes que querían entregarse a la justicia estadounidense era larga. Cerros de voluminosos expedientes obligaron al Grupo 43 de la DEA a alquilar otros salones para procesarlos.

 

La "suite" presidencial y las mejores habitaciones del hotel más importante de Panamá en la década del 2000 estaban llenas de traficantes. "El programa de conversión de narcos" daba resultado y Panamá era su sede principal.

En el día los narcos y sus abogados revisaban con los agentes de la DEA los "indicment", pero en la noche el ambiente era otro. Los principales centros nocturnos de la ciudad eran visitados por los extravagantes capos acompañados por hermosas prostitutas. Y hasta agentes de la DEA participaron en las fiestas.

El trato era sencillo: los narcos se entregaban, desmantelaban su imperio criminal y daban información para desmembrar otros. A cambio recibían de Estados Unidos una condena benévola, residencia y protección para su familia y la devolución del 42% de sus fortunas.

 

Ciento catorce (114) narcotraficantes importantes se entregaron bajo este programa y 15 de ellos lo hicieron en Panamá.

Son eventos reales ocurridos en este país. Forman parte de la trama original que inspiró el libro y la serie "El Cartel de los Sapos", escrita por el narco arrepentido Andrés López.

La serie televisiva no abunda en detalles sobre los eventos ocurridos en Panamá, pero otros autores sí lo hicieron, como los periodistas colombianos Gerardo Reyes en su libro "Nuestro hombre en la DEA" y Edgar Téllez y Jorge Lesmes en "Pacto en las Sombras".

 

"Duros" negocian.
Varios de los más buscados contactaron a los agentes de la DEA en Panamá atraídos por el programa de conversión. Hernando Gómez Bustamante, alias "Rasguño", llegó al país el 14 de enero del 2000 en un avión privado. Venía a negociar, según aseguró a la DEA, en representación de 30 capos de la droga y del líder de los paramilitares Carlos Castaño.

"Rasguño" llegó con su hermano y su abogado. Apenas tocó tierra panameña fue trasladado a la Embajada de Estados Unidos en Panamá para su primer contacto con los agentes de la DEA; después se alojó en una "suite" del lujoso hotel para negociar.

La oferta de "Rasguño" era tentadora: desmembrar la red que producía el 80% de la cocaína colombiana que entraba a Estados Unidos y ser intermediario en una eventual entrega de los cabecillas Juan Carlos Rodríguez Abadía, alias "Chupeta" y Víctor Patiño Fomeque.

 

Todo fracasó a última hora, porque "Rasguño" desconfió del trato que le ofreció el principal promotor del programa, Baruch Vega, un fotógrafo bogotano que en realidad hacía trabajos para la DEA, el FBI y la CIA.

El logro más representativo de la DEA en Panamá es quizás la entrega de Orlando Sánchez Cristancho, "El hombre del overol", quien después se convirtió en un estrecho colaborador de la justicia norteamericana.

Cristancho y sus abogados entraban y salían de Panamá constantemente en medio de las negociaciones con la DEA. Establecieron su base en la "suite" presidencial del lujoso hotel hasta que el 19 de octubre de 1998 lograron un acuerdo.

A "El hombre del overol", los hermanos Rodríguez Orejuela lo responsabilizaron del atentado que dejó mal herido al hijo de Miguel, William Rodríguez Abadía. El 14 de enero de 2006, William se entregó en la oficina del FBI en Panamá para enfrentar un juicio en Estados Unidos.

William llegó a Panamá clandestinamente en una lancha rápida que desembarcó en la madrugada en Boca La Caja.

Cristancho fue un chivo expiatorio de los Rodríguez Orejuela que lo bautizaron con ese apodo para limpiar el nombre del líder del Cartel del Norte del Valle, Orlando Henao Montoya, sospechoso de ordenar el atentado contra William.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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