El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), consciente de los inconvenientes causados en las tres interconexiones realizadas de la línea vieja a la línea paralela, decidió eliminar el esquema de estos trabajos como estaba previsto.
Las labores continuarán y el suministro del vital líquido no será interrumpido, porque las interconexiones realizadas, por el momento, en el kilómetro 10, María Henríquez y Villa Zaíta permitirán alimentar San Miguelito y Panamá Este, a pesar que la obra no esté terminada totalmente. La nueva estrategia contempla la unión total de las tuberías de la "planta ampliada" hacia la línea que está en construcción, desviando el flujo de agua por las interconexiones culminadas y así controlar el suministro de agua hacia Panamá.
Con este sistema, de igual manera, se mejorará el flujo de agua hacia el sector de Panamá Este. No obstante, el único inconveniente que ven las autoridades del cambio realizado, es que los trabajos tomarán más tiempo de lo previsto, pero no le costará un centavo adicional al Estado. Lo único que se ha hecho es prolongar el contrato a la empresa COPISA, encargada de las labores de interconexiones.
Pero, ¿porqué la iniciativa a estas alturas? Para el director del IDAAN, Juan José Amado III, la respuesta es sencilla. La finalización de los trabajos tenían fecha de cumpleaños y debían ser culminados como estaba establecido en el primer contrato.
La obra debía estar terminada a finales de abril. Debido a los cambios registrados, podrían finalizar dos meses después. "El tiempo que demoren los trabajos no importa. Aquí lo importante es que todos los rincones de la ciudad tengan agua y con esta obra lo estamos garantizando", sentenció Amado III.
La Línea Paralela permitirá a la ciudad de Panamá y a las barriadas periféricas disponer del doble del suministro actual de agua.
Es decir, de 125 millones de galones diarios se incrementará a 250 millones una vez que culmine la ampliación de la planta de Chilibre.
Aún faltan dos interconexiones en Chilibre y una en Tinajita.
El negocio del telegrama tuvo un repunte durante la II Guerra Mundial (1939-1945).
El proyecto de Google, que permite a los usuarios en cualquier parte del mundo con acceso a internet consultar ejemplares de hace dos siglos, anticipa una colisión entre dos mundos (o dos épocas) que causa aprensión y confianza.