Nación

Se deterioran pinturas del Teatro Nacional


Un llamado urgente para salvar las obras del maestro Roberto Lewis, que se encuentran en el Teatro Nacional, así como parte de la infraestructura de esta primera casa del arte panameño por el estado deplorable en que se encuentran, hicieron miembros de la sociedad civil, un experto restaurador internacional y altas autoridades del Instituto Nacional de Cultura (INAC).
Zita Lewis, hija del célebre pintor nacional Roberto Lewis, mostró su preocupación porque las obras que están en el foyer del teatro están manchadas, aparentemente por las filtraciones que se desprende del edificio y que requieren de una urgente restauración.
Igualmente manifestó que el Plafón, una extraordinaria obra del maestro Lewis que hace una alegoría a la Patria, está rasgada con una abertura de más de un metro de largo y con el consecuente peligro de que se desprenda del cielorraso del inmueble.
Eso me ha dado una tristeza y preocupación, dijo con profundo sentimiento la hija del maestro Lewis, por lo que pidió a la Nación panameña que se responsabilice por la restauración del Teatro Nacional, de tal manera que se preserve para las futuras generaciones en perfecto estado.
Esta ciudadana aprovechó también la ocasión para mostrar su preocupación por las condiciones en que se encuentra la obra "La Historia de la Humanidad", otra maravilla del pincel de Roberto Lewis, que está en la Escuela Normal Superior de Santiago en Veraguas. Tampoco se puede dejar perder porque es otro de los tesoros para "engalanar nuestro espíritu", recalcó Zita Lewis, quien hoy se siente responsable de la vigilancia de las obras de su padre.
Roberto Lewis fue un admirado pintor nacional, cuyo talento traspasó las fronteras. Su estilo sin igual se hizo sentir con mucho poderío y ha sido fuente de inspiración de otros representante de la plástica. Algunas de sus obras se pueden admirar no sólo en el Teatro Nacional y en la Normal de Santiago, sino también en la Presidencia de la República.
En tanto, el experto estadounidense Anton Rajer reconoció que el Teatro Nacional es la "Capilla Sixtina" de Panamá, y que por el estado deplorable en que se encuentra hay que recuperar urgentemente.
Señaló que además del lamentable estado en que se encuentra las pinturas del foyer y el Plafón, en iguales condiciones están las maderas que se están cayendo y el telón de escena que está bastante deteriorado.
Rajer, quien está haciendo una investigación profunda de la vida y obra de Lewis, dijo que está dispuesto a trabajar en la restauración de este patrimonio nacional en conjunto con personal panameño y para ello se encuentra en conversaciones con autoridades del INAC para emprender este ambicioso proyecto.
El experto estadounidense ha participado en diversas restauraciones a nivel mundial, entre las que se destacan la Capilla Sixtina de El Vaticano. En Panamá, sus conocimientos se han visto reflejados en el edificio de la Autoridad del Canal y en la Presidencia de la República, por mencionar algunos.
Para iniciar una restauración del Teatro Nacional, Rajer necesita primero hacer una evaluación completa de los daños, para luego rendir un informe que reflejaría el trabajo y la inversión que ello demandaría.
Sustentó que para la restauración necesitaría cerrar el teatro por unos nueve meses y solicitar la ayuda de ingenieros para que examinen a nivel general las estructuras del edificio.
Estimó que este trabajo de restauración podría conllevar una inversión de aproximadamente un millón de dólares, ya que es un labor muy delicada.
Este restaurador mostró su emoción de poder colaborar en la recuperación de las obras de Lewis, a quien ha admirado por su excelente talento, que ha observado no sólo en Panamá, sino en Estados Unidos y Francia. Señaló que los panameños deben sentirse orgullosos de la riqueza cultura que poseen, admitiendo que el Teatro Nacional es una de esas joyas de esplendor que tiene el país.
El Teatro Nacional, ubicado en el corazón del Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, es una de las obras representativas de la arquitectura neoclásica en el istmo durante las primeras dos décadas del siglo XX.
Un boletín promocional señala que fue el sitio ocupado por el antiguo Convento de las Monjas Enclaustradas de la Encarnación, lugar donde se realizaron representaciones públicas hasta 1862, cuando el gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera lo destino como cuartel militar.
En el año de 1904, señala el documento, mediante la Ley 52 se ordenó la construcción del Teatro y se comisionó al arquitecto italiano Giusseppe Ruggierie para el diseño de los planos del Teatro Nacional y del Palacio de Gobierno. El contrato se le concedió a la Compañía Duque y Arias y el Supervisor de la Obra fue el ingeniero Florencio Harmodio Arosemena.
La inauguración se hizo el primero de octubre de 1908 con motivo de la toma de posesión de don José Domingo de Obaldía como Presidente de la República. El costo total de ambos inmuebles fue de B/.597,635.00.
Este recinto, que ha sido el anfitrión por excelencia de los mejores artistas y compañía de América y Europa, es parte del Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo, que también tiene la categoría de Patrimonio Mundial Cultural.
EL TRABAJO DEBE SER INTEGRAL
La directora Nacional de Patrimonio Histórico del INAC, Almyr Alba, sustentó que el trabajo de restauración debe ser integral, aduciendo que no se puede rescatar los murales si no se restaura la edificación.
Esta arquitecta informó que en el proceso deben participar varios especialistas, que conllevaría atender desde el aspecto micro hasta lo macro del problema. En ese sentido, especificó que hay que cuidar todo los detalles, enumerando desde las molduras, pinturas, bombillos, lámparas incluso los muebles de la época, tapices y demás elementos decorativos, sin olvidar la parte estructural.
Alba recalcó que hay que dedicar un tiempo para entender el problema y después atacar la solución, abogando de esta forma por un estudio previo. "No es bueno que se pierda la calma ... si todo lo atendemos en función de urgencia. Vamos a estar replicando problemas en vez de estar dando soluciones", afirmó.
Esta funcionaria del INAC adujo que un estudio previo podría costar entre 50 y 70 mil balboas, y que incluiría planos, especificaciones y recomendaciones, lo cual abarcaría la participación de arquitectos, ingenieros, restauradores de pintura, entre otros.
Una vez que se tenga este estudio se puede tener una cifra real de lo que costaría el trabajo a realizar, que incluso permitiría acudir a la comunidad para pedir ayuda, indicó la arquitecta Alba, quien también señaló que la reparación estaría por el orden del millón de balboas.
Esta autoridad del INAC reconoció que es lamentable que el Teatro Nacional se encuentre en la situación en que está, añadiendo que los monumentos son importantes porque permiten ligarnos al pasado y verlos proyectados a través del tiempo.
Indicó que de solicitar una ayuda estaría enfocada hacia organismos relacionados con este tipo de actividades. Sostuvo que se podría pedir la ayuda internacional, pero sin dejar de lado la nacional porque la recuperación del Teatro Nacional es una responsabilidad de los ciudadanos del país.
Dijo que es triste que el ciudadano no tenga conciencia de la responsabilidad de cuidar y preservar su patrimonio histórico, reconociendo que en parte la culpa es del INAC porque como institución debe velar por crear esa conciencia. Aunque afirmó que igualmente el INAC es producto del reflejo de lo que los panameños esperan de su cultura, sustentando que este problema se muestra en el bajo presupuesto con que cuenta la institución.
Destacó que la docencia y la educación juega en ese sentido un papel muy importante, haciendo alusión de que en foros internacionales se enfatiza en la necesidad de recuperar y proteger el patrimonio y valores culturales de los pueblos ante un mundo globalizado, pues las culturas regionales pueden desaparecer en función de las dominantes.
INAC CARECE DE UN PLAN DE ACCION
El director Nacional de Extensión Cultural, Edwin Cedeño, recordó que el director del INAC declaró al país en "emergencia cultural". De esta forma respondió a la situación por la que atraviesa el Teatro Nacional.
"Detalles de que el Plafón se esté despegando no es ni más ni menos el resultado de años de inconciencia de lo que son los bienes culturales", adujo.
Cedeño precisó que la "emergencia cultural" significa que estamos inmersos en fenómenos educativos, en donde las personas no son consciente de ciertas situaciones porque desconocen lo que está sucediendo.
Citó aquella frase que dice que "el futuro parte del presente y que el presente se funda en la preservación del pasado". "¿Entonces qué garantía le podemos dar a la generación del mañana, si no cuidamos las cosas que tenemos?", se preguntó.
Especificó que en la actualidad se ha disociado la economía con el sector cultural, cuando un enorme aporte del Producto Interno Bruto a nivel estatal se hace a través de los movimientos culturales, llámase turismo cultural, expresiones artísticas y de cualquier otra índole.
En este sentido, Cedeño explicó que el INAC está trabajando con problemas y presupuestos heredados de la pasada administración, reconociendo que todavía no hay un plan a seguir para tomar una decisión con respecto al Teatro Nacional.
Manifestó que por el momento sólo están evaluando el problema, para hacer un diagnóstico real de la situación y luego empezar "a tocar puertas" para pedir ayuda.
La falta de presupuesto y la carencia de conciencia por parte de los ciudadanos fueron puntos que reiteró el director Nacional de Extensión Cultural del INAC.
De esta forma hizo un llamado a la empresa privada y fundamentalmente a los sectores del Estado, responsables del manejo de fondos de la Nación, para poder lograr recursos y solventar la problemática por la que atraviesa la alta institución cultural del país.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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