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Se perfeccionan técnicas para camuflar drogas

La drogas se pueden hallar impregnadas en las fibras de las prendas de vestir, como en perfumes, cremas hasta combustible.


Por ser Panamá un país de tránsito y contar con las más modernos terminales portuarias, las autoridades de investigación policial y aduanera se han enfrentado a las más creativas técnicas del narcotráfico nacional e internacional.
Para hacerle frente, las autoridades de la Policía Técnica Judicial (PTJ) emplean los más sofisticados equipos, para analizar los químicos usados para camuflar la droga y su posterior trasiego.
La cocaína, heroína y marihuana, se introducen en envases, maletas, golosinas, siliconas, ropa, perfumes, licor, máquinas industriales, equipos mecánicos, baterías de automóviles y tanques.
El ingenio de los narcotraficantes con la ayuda de químicos, los ha llevado a introducir la droga en mezclas muy complejas de diluir y de extraer, que dificulta el trabajo de los investigadores de la PTJ quienes buscan aportar evidencias que incriminen a los responsables de este ilícito.
Expertos del laboratorio de Sustancias Controladas del Departamento de Criminalística de la PTJ, informaron que esta institución analiza droga incautada del trasiego internacional como la de consumo local.
En estos laboratorios se efectúan pruebas preliminares o de color (colormétrica), las cuales indican los reactivos que se deben usar e indican con qué clases de materiales se trabaja. Con estas pruebas, se pueden detectar derivados de la morfina o heroína:
  • Pruebas presuntivas de Scott identifican la presencia de cocaína; la prueba de diseño o Marquis para determinar la presencia de la heroína, anfetaminas y metaanfetaminas.

  • Pruebas instrumentales: usan equipos sofisticados que emplean rayos ultravioletas e infrarrojos y de altas resoluciones, los cuales ratifican las sustancias. Para la marihuana existe otra prueba de color.


Los laboratorios de la PTJ en la ciudad de Panamá y Veraguas, son los únicos por ley certificados para dar dictámenes judiciales, por lo que toda la droga que sea incautada tiene que pasar por la PTJ.
Además, informó el químico, se analizan drogas procedentes de casos de jamaicanos, estadounidenses, holandeses, japoneses, colombianos y dominicanos, entre otros.
Son diversas las mezclas que hacen los narcotraficantes para esconder las drogas. Por ejemplo, los especialistas estudian unos tanques de combustible diesel encontrados en dos camiones. En ellos los narcotraficantes diluyeron la droga, conocida como crack, que fue encontrada en estado básico y el olor que se percibe es el del combustible.
La cocaína en este caso debe ser extraída con los más sofisticados reactivos para determinar que dentro del diesel fue encontrada en estado líquido.
Otra forma de análisis es mediante el hidrocloruro impregnado en una maleta de cuero.
Además, se incautaron pacas en las cuales había ropa almidonada en heroína. El agente de la PTJ tiene que extraer esta sustancia con el disolvente ideal, proceso muy complicado porque se debe obtener la droga sin el colorante de la ropa.
El experto recuerda que una de las mezclas más difíciles de extraer fue la cocaína incrustada en poliacrilato, una especie de acrílico, cuyo análisis tardó dos meses y medio.
Entre las más llamativas formas de transportar la droga, están los envases de perfume, crema y talcos, a los cuales se les introduce un preservativo el cual contiene, en este caso, el producto original del envase y dentro de éste el atomizador. Cuando se hace la prueba de olor, la misma registra la fragancia a la cual corresponde el envase.
Serían muchas las formas de trasegar la droga, entre éstas la heroína resguardada en un forro con una mezcla de silicona, la cual se ha hecho difícil de sustraer para el análisis. Además, caramelos llenos de heroína rellenos de miel.
La importancia del análisis y extracción de las sustancias ilícitas es fundamental, como prueba pericial para los dictámenes judiciales.
Entre los consumidores se escucha hablar de piedra, crack, pipas, bates, pases, carrizos, cocaína y marihuana y éxtasis, entre otras. Los narcodependientes en el mercado local son engañados, ya que la droga no es pura.
En los laboratorios de droga de la PTJ como en la División de Narcóticos se ha podido determinar, a través de estudios y análisis, que en Panamá la cocaína viene mezclada con azúcar de leche, polvo de hornear, bicarbonato, harina, polvo de cuerpo y cenizas de cigarrillo.
La misma se mezcla para aumentar su densidad, debido a que la cocaína es tan ácida, que si se inhala de esta forma destruiría las fosas nasales y las vías respiratorias de cualquier adicto.
Los efectos desastrosos por el consumo de drogas han llegado a tal punto, que ciertos vendedores con tal de hacer daño a sus clientes, por ajustes de cuentas, han introducido en los pases de cocaína: veneno para matar ratas, arcilla, arena y hasta vidrio picado, causándoles la muerte y daños críticos a su organismo.
Otras mezclas consumidas son la cocaína con marihuana, conocida como "mickey mouse", y lo que en buen panameño sería un bate de marihuana con piedra (cocaína con bicarbonato de sodio).
Se ha podido determinar que las pastillas de éxtasis, basadas en anfetaminas y otras sustancias con efectos estimulantes, y alucinógenos, semejantes a los producidos por la mescalina, son vendidas en su natal Holanda en solo 1.00 dólar mientras que en Panamá las cifras para comprar una alcanza los B/. 10.00.
En su lucha contra el narcotráfico, la PTJ gestiona ante el gobierno norteamericano el más moderno equipo de pruebas instrumental conocido como "Espectro de Masa", que en estos momentos es la más moderna tecnología computarizada para la identificación de químicos.
El laboratorio especializado en sustancias controladas posee ocho químicos en Panamá y tres en el recién inaugurado laboratorio de Veraguas, el cual ha servido para evacuar y disminuir en un 93.8% los análisis de drogas ilícitas pendientes, informó el jefe de Criminalística, David Villarreal.
La mora registrada entre el 2002 y el 2003 consistía en mil casos por analizar, y se logró disminuir las cifras a solo 82 casos para la identificación de evidencias.
En Veraguas, actualmente se tramita el análisis de la droga incautada en las provincias centrales, Chiriquí y Bocas del Toro. La PTJ ha tenido un aporte significativo del gobierno norteamericano, específicamente la Drugs Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés), en actualización, intercambios y suministro de equipo técnico; y se le ha capacitado en cursos auspiciados por las Naciones Unidas en El Salvador y Costa Rica, en materia de análisis de drogas, como en Química Forense, en España, a través de la Agencia Internacional de Cooperación Española.
Las estadísticas de la división de Estupefacientes de la PTJ registraron durante el año 2003 un total de 2,266 casos relacionados con el narcotráfico. Estas cifras corresponden a 1,109 casos por posesión ilícita de drogas; 795 por tráfico; 69 por tráfico internacional y 293 de estos casos se encuentran bajo sumarias en averiguación.
Otros registros indican que hasta noviembre del año pasado, las autoridades antidrogas incautaron en el país, 9 mil 420 kilos de cocaína, 3,311 kilos de marihuana, 186.5 kilos de heroína y 2,443 pastillas de éxtasis. En cuanto al dinero relacionado con la droga se ha incautado B/. 2 millones 236,937.70.
Aunque Panamá a través de estos laboratorios se encuentra a la vanguardia en la realización de estos análisis, que han contribuido en la lucha antidrogas, actualmente requieren de mayor espacio físico y mejor presupuesto para la compra de reactivos y seguir como puntal en la región.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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